domingo, 8 de marzo de 2009

¿Necesita la clasificación psiquiátrica a T. S. Kuhn?


En el último número de la Revista de la Sociedad Española de Neuropsiquiatría se ha publicado un artículo con el título "De la categoría a la dimensión: una mirada crítica a la evolución de la nosología psiquiátrica". A pesar de que sólo lo he leído una vez, me ha dejado un poso de irritación. Reflexionando acerca de ello, pensé que la irritación se debe al uso de Kuhn y sus paradigmas para explicar algo que no necesita ni de Kunh ni de sus paradigmas. Me debatía entre la sensación de deja vu y cierta impresión pintoresca, aquí correspondería usar la palabra inglesa "Quaint". Pensé que Larry Laudan,había propuesto una crítica a Kuhn (y a Popper y a Feyerabend y a Lakatos) tan temible que Kuhn había sido relegado al pie de página de algún libro de historia de la filosofía de la ciencia; pero veo que no, que ese no es el caso. Pero es que aún así, admitiendo que aún hay quien lee a Kuhn, entre ellos Al Gore, el uso de términos como el de "paradigma" y "cambio de paradigma" está tan desgastado, que da un poco de grima (para una elaboración más sofisticada de lo anterior, ver a David Stove - del que también habría que hablar/escribir, pero por otras razones; recomendaría la lectura de su libro: Popper and after, del que hay edición en español). En fin, suponer que la supuesta emergencia de las dimensiones sobre las categorías, es una contribución revolucionaria que acabará con los criterios operacionalizados del DSM, me parece excesivo.

Está claro que los autores del artículo, siendo uno de ellos una psicóloga, no se han leído a Roger Blashfield ni a Gerry Klerman. Es una pena, porque ello quiere decir que la mejor obra acerca de las clasificaciones en psiquiatría, Clasification of Psychopathology, ya no es leída como se debiera. Y además, les hubiera ahorrado escribir un artículo esencialmente inútil y que no aporta elementos innovadores al asunto de la clasificación.

En suma, la situación actual de la clasificación de la psicopatología, lleva siendo crítica desde hace muchos años (en este sentido, ver la contribución de Gerry Klerman, en un artículo de un libro en el que - ¡oh sorpresa de sorpresas! - utiliza el término cambio de paradigma varias veces y cita a Kuhn y a su Estructura de las Revoluciones Científicas hasta la saciedad); la navaja de Occam excluiría el uso de la noción del cambio de paradigma para explicar el proceso de transformación de las clasificaciones, que por lo demás, en psiquiatría, como dice Blashfield, no son más que "folk classifications".

Otro artículo irritante... más fashionable nonsense que no es útil...

NB. Pero, ¿qué explicaría la demanda de dimensiones? Existen otras razones: una, que se me viene a la cabeza y que no tiene base empírica - pero sí financiera - es que la otra APA (American Psychological Association) desea un trozo de la tarta de cientos de millones de dólares que gana la APA grande (American PSYCHIATRIC Association) con las ventas del DSM y de su merchandising...

hipótesis, hipótesis, siempre hipótesis...

1 comentario:

Gustavo dijo...

Ciertamente la pasta siempre es un motivo del que sospechar, pero aunque lo categorial ofrece indudables ventajas sobre todo en lo comunicativo y en que procesamos más ordenadamente la información, creo que sin dimensionalidad perdemos criterio investigador y sobre todo clínico: ¿cuál es la gravedad actual? ¿ha mejorado el cuadro?¿cuánto? ¿no da risa el eje V? Por ejemplo, el caso más crítico de las carencias del DSM-iV es la absoluta falta de rigor (validez, fiabilidad) del eje II, ese grano en el culo de la psicopatología moderna (afortunadamente, cuando el ISRS de turno parece que funciona, se reciclan en eje I, como la fobia social generalizada y la ansiedad generalizada, y todos dormimos más tranquilos). Muchos psicólogos creen que un perfil dimensional (tipo MMPI-2) es el sustituto ideal; bueno, necesitamos un continuum, pero sería desastroso en mi opinión renunciar a un esquema categorial o al menos de prototipos en la personalidad: la utilidad (y la realidad clínica) lo demanda. Encontrar las categorías correctas necesita de lo dimensional junto a lo fenomenológico como proceso de investigación previo, pero también como forma de valoración de gravedad y de progreso (al igual que en eje I). Cuando observo el uso del término "trastorno de personalidad" (que acompaña a la mitad de derivaciones que recibo), siempre me alucina (y me acojona) comprobar lo subjetivo y maleable que es (contratransferencial diría incluso si fuera psicodinámico): la mayor parte de las veces o es una forma estándar de derivar a psicoterapia sin sentirse culpable o es una forma de decir "no lo aguanto".
O sea, que aunque toda apa sea un nido de víboras, supongo que lo dimensional es necesario (como complemento, eso sí).
Por cierto, se agradece la nueva estética; es más legible.