
Hace poco, David Healy (ya sé que últimamente estoy un poco majadero con Healy, pero es que este chico no para de escribir), a quien Andrew Scull
llamó el
enfant terrible de la psiquiatría y llegó a comparar a Thomas Szasz (quien aún no ha muerto y sigue vivo y coleando), publicó un artículo con el título (algo barroco) siguiente:
¿Liado en la evidencia? Ambigüedades en la interfaz entre la evidencia y la práctica clínica. El interés del artículo estriba en su crítica a la MBE, que es una de las más serias hecha hasta ahora.
En mi opinión, la crítica tipo:
"la-ciencia-es-una-narrativa-más" (vamos a llamarla, la crítica post-moderna) es estéril y poco útil, ya que es omnipotente (la entrada acerca del
postmodernismo en la wikipedia en español es inferior a la entrada de al
wikipedia en inglés ... recomiendo ésta última). De hecho, se ha publicado algo de esto (críticas desde el postmodernismo a la psiquiatría y a la MBE) en revistas biomédicas, lo que generó en su día una controversia significativa; el autor de uno de los artículos más provocadores, tachó a la MBE de
micro-facismo (sin saber que uno de los padres de la MBE, Archie Cochrane había luchado en la Guerra Civil Española en las Brigadas Internacionales - Es posible que no puedan acceder al artículo. Si a alguno le interesa, lo enviaría en PDF a petición). En el mismo tono, hay un artículo escrito por dos psiquiatras,
Richard y Jonathan Laugharne , en el año 2005, que sí debería ser de lectura casi obligada, por lo importante de su reflexión, más moderada que la de Holmes, pero aún así, devastadora.
Pero, ¿Y qué ha dicho Healy, que necesita ser tomado en cuenta? Pues la crítica de Healy es la siguiente: por una parte, su crítica a confundir la actividad científica, en tanto que innovadora y creadora, con la metodología de los
Ensayos con Controles y Aleatorizados (en breve ECAs o Randomized Controlled Trials - RCT - en inglés) y con su epítome, el o los meta-análisis que tan de moda están ahora. Y en segundo lugar, el secuestro, literal, por parte de las compañías farmacéuticas de los ECA. Además, la respetabilidad de las compañías farmacéuticas en vista de escándalos como el del
Estudio 329 (Paroxetina y depresión en adolescentes y niños. Para una revisión durísima acudir a este
sitio ) y los constantes artículos publicados por escritores fantasmas (
ghostwriting en inglés), se ha desmoronado completamente generando, de manera obvia, inmensas reservas en el colectivo de médicos que diariamente han de tratar pacientes.
En resumen, Healy, que ya nos es tan
enfant, sigue siendo
terrible, como lo atestigua su último artículo en el número de Marzo de
Transcultural Psychiatry.
NB: en la imagen un Forest Plot típico.