La historia de cómo Duffin se vió involucrada, sin saberlo, en el proceso de canonización de Santa María Margarita de Youville, es extraordinaria. Una médico compañera le pidió que revisará los frotis de médula ósea de una paciente con leucemia ya que originalmente Duffin se había formado como hematóloga; para su sorpresa, la paciente había sobrevivido una recaída de su enfermedad. Duffin, pensó que la paciente, al experimentar la recaída, no sobreviviría otra, pero éste no fue el caso, quedándose estupefacta (pueden encontrar la crónica en este artículo del periódico Globe and Mail).
Duffin concluye en su libro, y a pesar de su ateismo profeso, que hay curaciones que no son explicables y, por lo tanto, milagrosas. Sin embargo, también concluye que "la medicina y la religión emergen como sistemas de creencias marcadamente similares..." (copiado de la revista Journal of Religion and Health, 48: 394-395). Una revisión perfunctoria de Google, muestra que las reseñas de su libro son numerosas, llegando a ser reseñada nada menos que en el NEJM.La lógica de Duffin es la siguiente: si la curación no es explicable, no tiene sentido apelar a un desconocimiento de lo que las distintas disciplinas biomédicas nos depararán en el futuro, puesto que mantener esto no es más que otro tipo de creencia, otro acto de fe.
Si bien la conferencia me pareció brillante - y de hecho, he encargado su libro a Amazon - no he quedado satisfecho con su conclusión final acerca de la medicina como un acto de fe. La equiparación de sistemas de creencias no está lejana de la validación de narrativas diversas en el sentido más relativista y postmoderno del acto. En suma, ¿Un "Anything goes" soterrado? No lo sé... tendré que hablar con ella y preguntarle...
En la imagen: Santa María Margarita - imagen en dominio público procedente de Wikipedia.


