domingo, 5 de abril de 2009

Silva de varia lección, que decía Quevedo: From depression to manga.

Para empezar, el suicidio de Nicholas Hughes, el hijo de Sylvia Plath y Ted Hughes, me llevó a que tratara de investigar un poco más en la vida de la poeta y así me encontré con este artículo en el Journal of the Royal Society of Medicine . De acuerdo con su autor, el análisis de la documentación acerca del suicidio de S. Plath es interesante porque refleja las distintas concepciones taxonómicas acerca de la depresión a lo largo de las tres o cuatro últimas décadas del siglo XX. Lo anterior está obviamente relacionado con el artículo de Gordon Parker que mencioné en una reciente entrada anterior al blog. Por otra parte, concluye que S. Plath sufría de una enfermedad depresiva sobre una personalidad Borderline (mucho verstehen y poco erklären o, dicho de otra manera, ¿Y qué? ¿Cómo explica esto su acto?).

Y ya que estamos con Parker, me gustaría mencionar un artículo en el J of Affective Disorders con el título Identifying "paradigm failures" contributing to treatment-resistant depression . Como de costumbre se trata de un artículo mixto: conceptual y empírico. El interés del artículo, como el de su otro artículo en Chronic Illness , es que dinamita el modelo unitario de depresión - el vigente en la actualidad, desde la atalaya privilegiada de los resultados empíricos - en otras palabras, no le echa la culpa de no mejorar al paciente, si no al sistema de clasificación abominable ("DSM has taken us to the dark ages", Parker, 2005). Y desde la perspectiva No Unitaria explica el porqué de los pésimos resultados en el tratamiento de la Depresión Mayor a la Akiskal (sin embargo, las aportaciones de éste último, también tienen su interés, como este elaborado artículo).

Y no puedo acabar sin una nota light. Conocí el cómic Manga gracias a Akira allá por 1989/1990. Ya son "respetables" puesto que en el último número de la revista The Lancet , se publica una reseña sobre uno de los más clásicos.

Buen fin de semana.

NB: En la imagen Black Jack de Osamu Tezuka que era, de paso, médico y que inventó la estética de los "ojos grandes".

3 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

El tema me llamó la atención hace un par de semanas. El periodista decía algo así como que los fármacos actuales hubieran salvado a la poetisa.
La entrada aquí:
http://haymicabecita.blogspot.com/2009/03/historia-de-suicidio.html
Un saludo.

CCA dijo...

En el artículo del JRSM se menciona que a Sylvia Plath la trató su médico de cabecera con un inhibidor de la monoamino oxidasa y que llegó a solicitar ingreso en una unidad de psiquiatría. Al parecer, Sylvia Plath mejoró un poco por lo que decidió posponer su ingreso y derivó a consultas externas de psiquiatría. el suicidio se produjo unos días antes de la cita con el psiquiatra.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Interesante el dato, pero me temo que procede, como siempre, del autoinforme, o de impresiones de los que la trataron. Las personas tienen intenciones, todas. En el caso de su psiquiatra, su impresión sería: "claro, está mejor y por eso no ha vuelto", esta es una tendencia arraigada en la profesión (también en psicología), pero creo que estamos de acuerdo, en que está sobrevalorada. En último caso, suponiendo que por un criterio objetivo (eso me parece muy complicado) se pudiera determinar que efectivamente mejoró, nos quedaría por explicar el motivo, aunque siempre tenderíamos a explicarlo por el efecto de la medicación (lo cual es indemostrable, hay demasiadas variables no controladas, especialmente en este caso).
En cualquier caso, lo realmente curioso, es la fé ciega en la tecnología y en la medicación, ya que el periodista parece no darse cuenta que el hijo de esta mujer se suicidó con todos los adelantos que se supone hubieran salvado a su mamá.
Yo sospecho,que en tanto en cuanto, el humano siga siéndolo, seguiremos suicidándonos, aunque para algunos eso sea una evidente muestra de enfermedad (por supuesto, aquí, y una vez mas nos topamos con una cuestión ideológica, que no científica), lo cual no quiere decir que los profesionales no tengamos que hacer lo posible para que esto no ocurra (y lo posible, es limitado, aunque a veces basta y es lo único que nos podemos exigir, lo posible).
Un saludo y muchas grácias por el dato, no lo conocía.