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lunes, 21 de septiembre de 2009

Freud, el Libro Rojo y el artículo de Louie y Wilson.

Freud es uno de los personajes históricos que no logro quitar de la mente (¿de qué parte?) para bien o para mal. Algunos conocerán el libro de Webster, del que hay traducción al español, y el artículo, mortífero, de Raymond Tallis en The Lancet (Burying Freud).

Sepultando a Freud (Versión definitiva - 12 Oct 07)


Louis Breger, uno de los varios biógrafos de Freud, acaba de publicar un libro acerca de Freud con el sugestivo título de A dream of undying fame: how Freud betrayed his mentor and invented psychoanalysis. En estos tiempos de "mindless psychiatry", en la afortunada frase de Leon Eisenberg (Brit J Psychiatry 1986, 148, 497-508), un recordatorio acerca del astuto vienés no viene mal - y más todavía cuando se acaba de publicar el Libro Rojo de su rival antisemita y suizo.

El locus classicus freudiano, Die Traumdeutung, en español, La interpretación de los sueños, me trae a la memoria un artículo en la revista Neuron. Dos investigadores, Kenway Louie y Matthew Wilson trataban de estudiar si la actividad eléctrica en el hipocampo de las ratas cambiaba de acuerdo con los cambios en el laberinto utilizado. En efecto, con cada laberinto nuevo, cambiaba la actividad eléctrica en el hipocampo. Pero, lo sorprendente fue el hallazgo de cambios idénticos en la actividad eléctrica que se registraban durante los periodos de sueño REM, mientras las ratas permanecían inactivas. En un sentido, se procesa la información aprendida durante el día durante los periodos de ensoñación, de una manera sui generis, con elaboraciones y sustituciones insólitas. No sé si ello ha sido establecido en los humanos, pero el artículo per se llamó mi atención - durante un tiempo he procurado interferir con mis sueños, de la manera descrita en fascinante libro de Jeff Warren, The Head Trip. (NB: debo al blog The Frontal Cortex el haberme enterado del estudio de Louie y Wilson).

Aunque contemporáneo de Alzheimer, no parece que Freud haya conocido al bueno de Alois. El Portal Salud Mental acaba de publicar una interesantísima noticia acerca del uso - o mejor aún, la ausencia de... - de medidas de contención mecánica en pacientes con Alzheimer. A muchos psiquiatras españoles les asombrará saber que se puede hacer psiquiatría y psicogeriatría sin usar medidas de contención mecánica...

sábado, 9 de mayo de 2009

Filling voids with empty words...


Los que leen este blog  o los correos electrónicos ya se habrán dado cuenta de que tengo en mente no sólo lo que voy encontrando a lo largo que interacciono con mis pacientes y con la literatura psiquiátrica/psicológica/neurocientífica (y la Web 2.0 ) sino que además también tengo en mente a los residentes de psicología y de psiquiatría que hacen guardias conmigo y con los que mantengo una relación que yo creo cordial y amigable. Añadir que el blog, comenzó como una serie de correos electrónicos que enviaba (y envío) a un grupo de MIR/PIRes y que de ahí pasé a que los mismos aparecieran en el blog, con algunas modificaciones. 

En otras palabras, mi público, si alguna vez he tenido alguno, está constituido por brillantes "wannabes" de la psiquiatría y la psicología (algunos/as aspiran a ser Kraepelin, Nancy Andreasen, y ¿por qué no? Sigmund Scholomo Freud). De lo que se trata, entonces, es de trasmitir algo útil y a la vez interesante y de esperar de ellos/as que no se sientan objeto de descargues paternalistas y toca-pelotas (lo que a veces es inevitable). Uno de los temas recurrentes en su formación, es la tensión constante entre distintas perspectivas dentro de la psiquiatría y la psicología. Me refiero a escuelas del pensamiento divergentes y de las que es difícil hacer una síntesis satisfactoria. Algo de esto es posible encontrarlo en las líneas que siguen.

Llevo mencionando, en AS anteriores, una cena a la que asistí con otros psiquiatras. Uno de ellos, algo achaparrado, como un personaje secundario de un cómic de Astérix
, comentó, entre otras cosas, que uno de las razones por las que se había cuestionado la utilidad del psicoanálisis era porque al saberse tan poco de la persona consciente, del fenómeno de la consciencia, no tenía demasiado tiempo para estudiar el inconsciente.  Desde ahí, la conversación derivó hacia la penetración del psicoanálisis Lacaniano en España y en Canarias y de unas jornadas que se iban a celebrar en un futuro próximo; otro psiquiatra, el que se parece al abuelo de Heidi (en su versión animé ) - de acuerdo con la versión de una de las MIR -, expresó su preocupación ante el texto del folleto que publicitaba las jornadas por su discurso anti-médico - ¿anti-psiquiátrico? - en el que se criticaba a la psiquiatría convencional y a la "modificación de la conducta". 

La lectura del libelo anterior me hizo pensar en Todd Dufresne y en el "foreword" de su libro Tales from the Freudian Crypt  escrito por Mikkel Borch-Jacobsen (no he traducido foreword como prefacio, ya que éste, está escrito por el mismo Dufresne). De acuerdo con Borch-Jacobsen, "Dufresne lee a Freud como ninguno, capaz de entender en todo su profundidad que el psicoanálisis es fundamentalmente inmune a las críticas, porque nunca estuvo relacionado con la realidad".  El texto del folleto de antes padece de esa falta de realidad, lo que lo hace vacío de contenido y lleno de palabras huecas.

Es notable que me halla encontrado con este texto, justo cuando me preguntaba hace poco acerca de la contribución de personas como Bateman, Fonagy y Gabbard (desde una perspectiva psicoanalítica abierta y pluridisciplinar) a la psiquiatría y, por ejemplo, al tratamiento de pacientes con Trastorno Límite de la Personalidad. Cabe preguntarse de qué manera puede la irrealidad lacaniana ayudar y asistir a estos/as pacientes.

En la imagen: subida al Museo Freud en Berggasse 19, Viena.

sábado, 25 de abril de 2009

"Freud le da una patada en el culo a Darwin" de John Horgan.


John Horgan adquirió fama hace unos años (hace bastantes) por su libro The End of Science ( en mi opinión, la reseña crítica de Natalie Angier le hace justicia al libro). Durante mucho tiempo escribió para el Scientific American y ahora es el director del Center for Science Writings en el Insituto de Tecnología Stevens. Encontré un ensayo interesante de él, con un título notable: The scientific curdmudgeon. Freud kicks Darwin's Butt . En español: El refunfuñón científico: Freud le da una patada en el culo a Darwin)  en el que compara los esfuerzos de los psicólogos evolucionistas (Evo psycho, abreviadamente, como les gusta a los anglosajones) con los de Freud para concebir una teoría de la naturaleza humana. Es curioso que se posicione a favor de Freud, ya que en su libro The Undiscovered Mind, lo trató con algo de desdén, sobre todo por la escasez de datos empíricos. 

En cualquier caso, el ensayo es corto y ofrece una perspectiva diferente que por una parte es algo ingenua pero que por otra recuerda al conflicto entre Erklären y Verstehen propio del siglo XIX en Alemania. Erklären para Darwin y Verstehen para Freud, claro.

En cuanto a la psicología evolucionista, mencionar que Daniel L Smail, en su libro On deep history and the brain , dice de modo inequívoco que su libro "no es una propuesta para introducir la psicología evolucionista en la historia". Lo anterior me recuerda una frase de S.J. Gould que describió a la psicología evolucionista como "Just so stories" (creo, aunque este dato podría ser espurio. Sin embargo, cómo consiguió el leopardo sus manchas, no deja de tener sabor evolucionista). Como es sabido, éste es el título de una serie de cuentos de R. Kipling (acerca de los que Borges pensaba que eran geniales).

No todo va a ser psiquiatría sensu stricto, ¿No?

Buen fin de semana.