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sábado, 9 de mayo de 2009

Filling voids with empty words...


Los que leen este blog  o los correos electrónicos ya se habrán dado cuenta de que tengo en mente no sólo lo que voy encontrando a lo largo que interacciono con mis pacientes y con la literatura psiquiátrica/psicológica/neurocientífica (y la Web 2.0 ) sino que además también tengo en mente a los residentes de psicología y de psiquiatría que hacen guardias conmigo y con los que mantengo una relación que yo creo cordial y amigable. Añadir que el blog, comenzó como una serie de correos electrónicos que enviaba (y envío) a un grupo de MIR/PIRes y que de ahí pasé a que los mismos aparecieran en el blog, con algunas modificaciones. 

En otras palabras, mi público, si alguna vez he tenido alguno, está constituido por brillantes "wannabes" de la psiquiatría y la psicología (algunos/as aspiran a ser Kraepelin, Nancy Andreasen, y ¿por qué no? Sigmund Scholomo Freud). De lo que se trata, entonces, es de trasmitir algo útil y a la vez interesante y de esperar de ellos/as que no se sientan objeto de descargues paternalistas y toca-pelotas (lo que a veces es inevitable). Uno de los temas recurrentes en su formación, es la tensión constante entre distintas perspectivas dentro de la psiquiatría y la psicología. Me refiero a escuelas del pensamiento divergentes y de las que es difícil hacer una síntesis satisfactoria. Algo de esto es posible encontrarlo en las líneas que siguen.

Llevo mencionando, en AS anteriores, una cena a la que asistí con otros psiquiatras. Uno de ellos, algo achaparrado, como un personaje secundario de un cómic de Astérix
, comentó, entre otras cosas, que uno de las razones por las que se había cuestionado la utilidad del psicoanálisis era porque al saberse tan poco de la persona consciente, del fenómeno de la consciencia, no tenía demasiado tiempo para estudiar el inconsciente.  Desde ahí, la conversación derivó hacia la penetración del psicoanálisis Lacaniano en España y en Canarias y de unas jornadas que se iban a celebrar en un futuro próximo; otro psiquiatra, el que se parece al abuelo de Heidi (en su versión animé ) - de acuerdo con la versión de una de las MIR -, expresó su preocupación ante el texto del folleto que publicitaba las jornadas por su discurso anti-médico - ¿anti-psiquiátrico? - en el que se criticaba a la psiquiatría convencional y a la "modificación de la conducta". 

La lectura del libelo anterior me hizo pensar en Todd Dufresne y en el "foreword" de su libro Tales from the Freudian Crypt  escrito por Mikkel Borch-Jacobsen (no he traducido foreword como prefacio, ya que éste, está escrito por el mismo Dufresne). De acuerdo con Borch-Jacobsen, "Dufresne lee a Freud como ninguno, capaz de entender en todo su profundidad que el psicoanálisis es fundamentalmente inmune a las críticas, porque nunca estuvo relacionado con la realidad".  El texto del folleto de antes padece de esa falta de realidad, lo que lo hace vacío de contenido y lleno de palabras huecas.

Es notable que me halla encontrado con este texto, justo cuando me preguntaba hace poco acerca de la contribución de personas como Bateman, Fonagy y Gabbard (desde una perspectiva psicoanalítica abierta y pluridisciplinar) a la psiquiatría y, por ejemplo, al tratamiento de pacientes con Trastorno Límite de la Personalidad. Cabe preguntarse de qué manera puede la irrealidad lacaniana ayudar y asistir a estos/as pacientes.

En la imagen: subida al Museo Freud en Berggasse 19, Viena.

domingo, 7 de enero de 2007

El Libro Negro del Psicoanálisis

Tropecé, accidentalmente (¿?) con la publicación del "The Black Book of Psychoanalysis". Creo que fue en el sitio (traducción literal de la palabra inglesa site) de The Guardian. La publicación de este libro en Francia en Septiembre del 2005 enfureció a los psicoanalistas franceses (lacanianos y no lacanianos); al parecer, el Ministerio Francés de Salud se propuso regular la profesión de psicoterapéuta, cosa que después no hizo. Según cuentan, la publicación de este libro ha sido la venganza de los psicoterapeutas cognitivo-conductuales por no haber podido regular la profesión a través del Ministerio de Salud. Los psicoanalistas franceses se han sentido agredidos de manera brutal y la respuesta no se ha hecho esperar. Elizabeth Roudinesco ya tachó a los autores del libro (unos cuarenta) de antisemitas y fascistas.

Hace unos diez años ocurrió algo semejante cuando la librería del Congreso de los EE.UU. decidió organizar una exposición acerca de Freud y su tiempo. No recuerdo bien si Frederick Crews (uno de los "Freud Bashers" más conocidos) estuvo involucrado (creo que sí) pero de lo que sí me acuerdo es de la virulencia en los intercambios entre las dos facciones opuestas.

Creo que por aquellos días Raymond Tallis acababa de publicar una editorial en The Lancet titulada Burying Freud que tambien levantó más de una ampolla.

Como dijo Todd Dufresne (creo) en su libro Tales from the Freudian Crypt (¿O sería el prologuista Mikkel Borch Jakobsen?) lo que mantiene al psicoanálisis vivo es precisamente el combustible de las críticas...