lunes, 25 de mayo de 2009

Not from the floor of the APA convention - 3ª parte.

Concluyo con esta anotación la serie acerca de la 162ª Convención de la APA, que tuvo lugar en San Francisco.
Mencioné a Jack Drescher en la anotación/post anterior. Jack Drescher  es un psiquiatra y psicoanalista de Nueva York que, de acuerdo con la entrada de la wikipedia, ha establecido un paralelismo entre el Creacionismo  y las "terapias de conversión o de reorientación sexual"  para los homosexuales. Drescher razona que se ha creado la impresión de que hay un debate dentro de la psiquiatría sobre el uso de terapias de reorientación en homosexuales para facilitar un "regreso" a la heterosexualidad - de la misma manera, los Creacionistas (o los seguidores del Diseño Inteligente ) fomentan un debate, que no existe, acerca de la validez de la selección natural y la evolución de las especies. La importancia de este pseudo-debate es su proyección en la prensa y en los medios de comunicación. De esto precisamente trato su conferencia que tuvo lugar el día 19 de Mayo y se tituló When politics distort science: a psychiatrists reports from the trenches of the culture wars. 

El fenómeno de las "Culture wars"  parece ser uno muy americano (yo no lo asociaba a la emergencia del Creacionismo en los EE.UU., sino a un escándalo más reciente: el Escándalo Sokal . En éste, un físico llamado Alan Sokal logró publicar un artículo vacío de todo contenido en una revista (Social Text) acerca de las Guerras de la Cultura en la que se defendía una postura relativista y postmoderna de las Ciencias) y tiene su antecedente en la Kulturkampf en la Alemania del siglo XIX; en ésta, se produce una lucha entre aquellos con visión secular y la Iglesia Católica. 

Drescher decía que parte de la controversia acerca del diagnóstico del TIG en el DSM-V (y que provocó una manifestación , algo ridícula en cuanto a su participación de público) tenía la base anterior: primero, era parte de la tensión entre liberales y conservadores, republicanos y demócratas, etc., es decir, una kulturkampf , y segundo, no era un debate en sentido estricto, sino que algunos grupos reaccionarios habían conseguido elevarlo a debate en los medios de comunicación de masas. La idea en sí no me pareció descaminada pero pienso que toda una conferencia, de un Distinguished Psychiatrist, dedicada a esto era excesiva.

Sin embargo, y antes de acudir a la misma, tampoco pensaba que la conferencia de John G Gunderson con el título Borderline personality disorder: the birth pains of the still new diagnosis y dedicada al trastorno límite de la personalidad iba a ser excesiva, y me llevé una sorpresa cuando comprobé que su conferencia era una transcripción casi literal del artículo aparecido en el American Journal of Psychiatry, del mes de Mayo, con el título de Borderline Personality Disorder: ontogeny of a diagnosis . Supongo que le costó bastante escribir el artículo y quiso aprovechar el trabajo que ya había hecho. La conferencia de Gunderson no pareció aporta elementos nuevos, pero ya leerán el artículo y dirán qué es lo que piensan al respecto. 

Mencioné en el post anterior que me referiría a otro simposio con el título de Me too medications, really? antes de acudir, ya sospeché que había gato encerrado, porque no me resultaba concebible que varias luminarias de la psiquiatría biológica americana (Carpenter , Goodwin , Schatzberg ), con un "disclosure of interests" más largo que un día sin pan y dos de ellos con graves problemas con el Senador Grassley , tuvieran que decir algo nuevo o diferente sobre el problema de las medicaciones "yo también". sin embargo, Carpenter me sorprendió, ya que fue directo al núcleo del problema: uno de los problemas de la ausencia de fármacos nuevos - en el sentido de innovadores - es el uso del paradigma de la enfermedad única para conceptualizar a la esquizofrenia (cuando desde Bleuler se sabe que son las esquizofrenias) y la ausencia de modelos animales de enfermedades mentales/cerebrales. Me temo que al resto de los ponentes se les veía, de manera demasiado clara, el plumero. 

Concluye así mi periplo - idiosincrásico - por la 162ª Convención de la American Psychiatric Association. 

Gunderson, J. (2009). Borderline Personality Disorder: Ontogeny of a Diagnosis American Journal of Psychiatry, 166 (5), 530-539 DOI: 10.1176/appi.ajp.2009.08121825ResearchBlogging.org

1 comentario:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

No, si aquí a todos, al final del día se nos ve el plumero, la ciencia viene a dar lo mismo, y la medicina ni le cuento.
Pero claro, en esto supongo que a mi también se me ve el mio.
Lo del modelo animal de la esquizofrenia, de verdad,es algo que no logro comprender, porque me parece algo sumamente artificial y cogidito con alfileres (y mucho me parece). Culpa mia, seguro.
Ciento cincuenta años de lo mismo, y creo que vamos para otros doscientos mas...Como decía Becky, o camisas de fuerza físicas o químicas, de curas no vamos ni a hablar. Noticia de hoy: de cada cinco genes compartimos cuatro con el ratón. Debe de ser por eso que se empeñan en estudiar la psicología del ratón. Para los próximos años se esperan grandes avances en este campo.