Legal highs: the dark side of medicinal chemistry: "Synthetic chemist David Nichols describes how his research on psychedelic compounds has been abused — with fatal consequences.
Clinical psychiatry and "Trash Culture" Psiquiatría clínica y cultura basura (Nihil humani a me alienum puto)
miércoles, 5 de enero de 2011
Subidones legales: el lado oscuro de la química médica.
Legal highs: the dark side of medicinal chemistry: "Synthetic chemist David Nichols describes how his research on psychedelic compounds has been abused — with fatal consequences.
lunes, 3 de enero de 2011
Antidepressants in Bipolar Depression: A New Meta-Analysis for an Old Controversy
Antidepressants in Bipolar Depression: A New Meta-Analysis for an Old Controversy: "
Critics have noted that meta-analysis, when misused, resembles statistical alchemy, taking the dross of individually negative studies to produce the gold of a positive pooled result.
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Inside the Battle to Define Mental Illness
Inside the Battle to Define Mental Illness: "
Click Here to Read: Inside the Battle to Define Mental Illness By Gary Greenberg on the Wired Magazine website on December 27, 2010.
"domingo, 2 de enero de 2011
On psychiatrists and anaesthetists.
La teminología usada para narrar o describir este
Los psiquiatras que se formaron en los sesenta o antes - y muchos de ellos aún viven y aún escriben e investigan (se viene a la memoria Max Fink, por ejemplo) pensaron que el progreso en el tratamiento de los pacientes con psicosis había sido, pues eso, revolucionario y que los psicofármacos facilitaron en gran medida el paso desde las instituciones manicomaniales a la comunidad.
David Healy cuenta que algunos, como el mítico Aubrey Lewis, vieron la introducción de la clorpromazina como un elemento más, no superior al uso de laborterapia por ejemplo. Pero el impacto del hallazgo de la Clorpromazina está ahí y todos los psiquiatras saben en mayor o menor grado acerca del mismo: la Era de la Psicofarmacología había comenzado (más o menos, ya que según quién se lea, comienza con la clorpromazina o antes, con Cade y el Litio).
Jean Thuillier captura la década fascinante de la introducción de la clorpromazina en su libro Ten years that changed the face of mental illness (una anécdota sin mayor importancia: dependiendo de la fuente que se busque, el libro se titula: Ten years that... o Ten years which... la reseña de Tom Walmsley, siempre notable, en el International Journal of Geriatric Psychiatry es portadora del término "that", mientras que la reseña en el British Journal of Psychiatry utiliza el término "which". No dejen de leer la reseña del libro en el NEJM escrita por Solomon Snyder, un eterno candidato al Nobel de medicina).
¿Qué pasó entonces con el efecto casi milagroso de este fármaco? ¿Por qué cuando tenemos que tratar a un paciente con esquizofrenia, vemos cómo los fármacos que hace sesenta o setenta años daban resultados extraordinarios, ahora no lo dan?
La pregunta no es tan ociosa como parece y va más allá de análisis histórico-sociales más o menos a la moda; y, en gran parte, la respuesta - si es que la hay - tiene que ver con el artículo de Jonah Lehrer que comentaba en la entrada anterior en N de K.
Una de las maneras de evitar o de mitigar la deficitaria eficacia de los neurolépticos de segunda generación (en breve, ASG) es la que proponen Loonen y Stahl en una escandalosa - outrageous - editorial publicada hace unos meses en la revista Acta Psychiatrica Scandinavica. Introducen el concepto de psicofarmacologia funcional, que no es más que el uso de la polifarmacia y, además, citando la editorial de Ghaemi en la misma revista para así dar un barniz de "gravitas" osleriana, legitimando el "más es mejor" - vergonzoso, absolutamente vergonzoso.
Pero, de vuelta al artículo, de Lehrer, todos sabemos que los ASG no han resultado ser los "eficacísimos-fármacos-exentos-de-efectos-secundarios" que fue la manera en la que se comercializaron inicialmente. Sin duda, el estudio CATIE, ha tenido un efecto devastador (¿de veras? - habría que ver para quien).
Es posible concebir que ante la desilusión brutal de fármacos que no funcionan o que no funcionan como debieran es necesario hacer algo. Ya sabemos qué es lo que quieren Loonen y Stahl - se podría decir, sin temor a error, que siguen la línea de las grandes compañías farmacéuticas. Haciendo honor al subtítulo del blog (¿recuerdan lo de "trash culture"?) también es posible concebir una alternativa en la que se generen nuevos mitos/hitos: puesto que los males son grandes, usemos grandes remedios.
Y uno de los peores males es, sin duda, el suicidio. Por eso, cuando encontré este artículo (el artículo es de libre acceso al estar financiado, parcialmente, por el NIMH) pensé en un nuevo mito fundacional: el del control del suicidio mediante una infusión intravenosa de Ketamina. Y además, en ¡Pacientes con depresión refractaria a tratamiento! Y esta noticia - en un estudio no financiado por la la industria farmacéutica - es publicada en la revista con Factor de Impacto 5.553 (de acuerdo con su "Fact sheet") haciéndola la tercera revista de psiquiatría más citada.
Los anestesistas llevan utilizando la Ketamina desde finales de los sesenta/principio de los setenta para lo que llamaron "Anestesia disociativa" (es recomendable, por su interés y por lo extraño de su historia, la lectura del artículo de Edward Domino: Taming the Ketamine tiger En éste, Domino revisita su artículo fundacional sobre los efectos de la ketamina, publicado nada menos que en 1965).
Se cierra así el círculo abierto por Laborit, benefactor de anestesistas, con otra sustancia, utilizada también por los anestesistas, pero en este caso para "curar" el dolor de la ideación suicida que, gracias a Zárate y a Granados devuelven la Ketamina a un lugar fundamental en la mitología de las curas milagrosas de los psiquiatras.
lunes, 27 de diciembre de 2010
The Truth Wears Off. Is there something wrong with the scientific method? The tendency of the effect size of scientific results to decline over time. New Yorker [PDF]
The Truth Wears Off. Is there something wrong with the scientific method? The tendency of the effect size of scientific results to decline over time. New Yorker [PDF]: "submitted by sixbillionthsheep
[link] [1 comment]"
domingo, 26 de diciembre de 2010
A Timeline of Psychoanalysis
A Timeline of Psychoanalysis: "
Elisabeth Young-Bruehl demonstrates ‘One Hundred Years of Psychoanalysis a Timeline: 1900-2000 from Caversham Productions on Vimeo.
A timeline of the history of psychoanalysis, One Hundred Years of Psychoanalysis, A Timeline: 1900-2000, has recently been written by Elisabeth Young-Bruehl and Christine Dunbar. The nearly seven footling timeline is graphically depicts the activities of the various schools of psychoanalysis across the twentieth century. In the above video, Young-Bruehl demonstrates the timeline and discusses its content. As Young-Bruehl describes on the publisher’s website,
We felt that a timeline of psychoanalysis should be Darwinian in the sense that it should show a descent from an original ancestor, Freud. It should show graphically the evolution of different groups and concerns out of an original powerful impulse and vision. But it should not accept the assumption common among analysts that the early, pre-WWI, schismatic history of psychoanalysis produced groups -Adlerians, Rankians, Jungians-that simply had no place in the later history of psychoanalysis or stopped evolving or became extinct after they split from Freud. However, we did not want to imply that the sub-speciation of psychoanalysis was a “survival of the fittest” phenomenon… So we organized our story on what might be called Plutarchian principles, showing “parallel lives” or life forms of psychoanalysis.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
¿Por qué a los Residentes nos decepciona la MBE/PBE?
Curiosamente en un breve descanso comentaba con mi compañera de residencia el asombro por dicho comentario, estábamos de acuerdo en que al final es mucho más placentero leer un buen libro de psiquiatría que mil artículos por muy buenos que sean, no dejo de preguntarme qué pasa con la Psiquiatría Basada en la Evidencia que deja muchas veces indiferentes a los residentes de psiquiatría que concluyen que lo que le pasa a sus pacientes es más fácil de encontrar en un buen libro que en mil artículos; me pregunto dentro de cien años donde estará Eduardo Vieta en la historia de la psiquiatría y las dudas cada vez más profundas que me produce tanta evidencia supuesta.
Actualmente mientras pasaba a formato Word una escala sobre la adherencia al tratamiento, concretamente la B.M.Q., una de las preguntas era “si no cree que muchas veces el médico pone medicinas porque no dispone de tiempo para estar con el paciente”, pues eso, en fin, podría resumir el momento actual de nuestra psiquiatría; aquella que hace que cada vez más los residentes nos creamos menos el modelo sobre la depresión y mucho menos eso que llamamos trastornos mixtos ansioso-depresivo.
la separación entre la maravillosa M.B.E y la práctica clínica se hace cada vez más palpable entre los residentes que entienden que hay algo que nadie les explicó al coger esta especialidad y que tiene que ver con un conocimiento profundo de la psicopatología y una actitud critica cada vez mayor con una parte de la ciencia.
En unos años no habrá en los manuales histéricas ni narcisistas; pero, al menos sí en la consulta; algo que por mucho que quieran tapar no se podrá. Porque tal y como decía mi brillante compañera esta especialidad tiene una evidencia menos evidente que en otras especialidades por mucho que algunos se empeñen en decirnos lo contrario.
Nota: Lo anterior fue escrito por uno de los residentes con el que tuve el placer y la buena fortuna de trabajar en el Hospital Universitario de Gran Canaria Dr Negrín antes de venirme a tierras más frías. Lo he editado muy poco porque creo que capturo así la irritación y la frustración del psiquiatra en formación cuando las respuestas que se le ofrecen pasan por el alambicamiento nosotáxico de los engendros clasificatorios actuales (en realidad no son los sistemas clasificatorios per se los responsables de ello, es la “cosificación” de los mismos con el consiguiente reduccionismo implacable inherente a los estudios aleatorios con controles de la MBE bajo el control de Big Pharma).

