miércoles, 10 de junio de 2009

El suicido y los jueces - malos tiempos para los psiquiatras en Canarias.

Se acaba de publicar una noticia en uno de los periódicos locales, La Provincia, que me ha causado cierta cantidad de preocupación. Se trata de una sentencia del TSJC en la que se condena al Servicio Canario de Salud por no haber previsto el suicidio de una mujer que había sido dada de alta del Servicio de Urgencias del HUGDN, después de haber sido valorada por el psiquiatra de turno.


No conozco los detalles del caso, pero de acuerdo con el artículo la paciente negó sufrir de ideación suicida y además se consiguió asegurar un seguimiento de la misma con su psiquiatra de la USM local en un periodo de 3 días. La noticia hace énfasis en que se hubiera podido prevenir el suicidio de haberse ingresado a la paciente “unos días” (sic). Reitero que desconozco los detalles del caso, y que sé, por supuesto, que una historia previa de tentativas de suicidio es uno de los factores de riesgo más constantes en el caso de suicidios consumados. Sin embargo, la impresión que se obtiene es que se puede predecir un acto suicida y además que cabe prevenirlo.


Me pregunto quien asesoró al juez y de dónde sacó la información pertinente. Desde el importantísimo artículo de Alex Pokorny, en 1983, queda bien establecido, más allá de cualquier duda, que ninguna de las dos cosas son posibles; de hecho, Pokorny revisitó sus datos años después, refinando el análisis con herramientas estadísticas más poderosas y volvió a concluir que era virtualmente imposible predecir y prevenir un acto suicida en una persona en particular. Es posible que el juez haya pensado que la valoración del riesgo de suicidio (una demanda diaria del psiquiatra de guardia) es sinónimo con la prevención y predicción del mismo.


Por otra parte, de ser cierto lo que dice la prensa acerca de la sentencia, ello llevaría al uso de una medicina defensiva que en mi opinión y en la de muchos autores, sería contraproducente. De acuerdo con el texto de la prensa, la paciente negó sufrir de ideación suicida, pero el juez opinó que de haber ingresado a la paciente se hubiera evitado su suicidio; si esto es cierto, todos aquellos pacientes con historia de tentativas recientes serían candidatos al ingreso – y al ser una vida lo que está en juego, al ingreso involuntario en el caso de que el o la paciente declinen hacerlo voluntariamente. Al ser el suicidio consumado un acto excepcional (en España se suicidan unos 10 personas al año por cada 100.000 habitantes) la probabilidad de que se detengan involuntariamente a los pacientes de manera injusta es enorme. Además, habría que pensar en el desgaste emocional del paciente al tener que permanecer en el Servicio de Urgencias, involuntariamente, hasta que una de sus Señorías aparezca a decidir si procedía o no esa involuntariedad.


Cuando trabajaba en el Servicio de Urgencias, había un promedio de 1 ó 2 pacientes con ideación suicida por día (a veces más), es decir, que se trata de un mínimo de 730 pacientes al año (y esta cifra es conservadora; una cifra más real sería unos 2200 pacientes al año), cabe preguntarse si sus Señorías estarían dispuestas a acudir diariamente a decidir, directa e indirectamente, en vista de la sentencia, si es necesario el ingreso o no.


¿La solución? Un debate abierto y trasparente entre los representantes y responsables de Salud Mental del SCS y los jueces. De ser cierta la noticia, la sentencia no beneficia a nadie: ni al paciente, cuyo abordaje debería guiar cualquier debate al respecto, ni a los jueces, ni a los psiquiatras.


Me temo que a los psiquiatras que hacen guardia, les ha tocado tiempos difíciles en los que vivir y trabajar.


1 comentario:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Bueno, bueno, bueno.....
Una entrada sobre el tema:
http://haymicabecita.blogspot.com/2009/03/historia-de-suicidio.html
Por supuesto totalmente de acuerdo contigo Vladimir. Como el matar a alguien, también creo que sea posible el atentar contra uno mismo sin demasiada ideación. Por otra parte, en los quince años que llevo ejerciendo, es frecuentísimo que los clientes manifiesten estar valorando la idea de suicidarse (luego hay otros parámetros, desde luego) pero jamás ninguno lo ha llevado a cabo (y no creo que eso tenga nada que ver conmigo, fíjese usted).
Creo que aquí estamos hablando de los inconvenientes de la medicalización y genetización de la conducta humana y de su psicología. También del reduccionismo y del pretendido "objetivismo" científico. Si decimos que somos capaces de curar, de prevenir, de tratar y de predecir, puede que nos hagan responsables de ello para lo bueno y para lo malo. Y los psicólogos y psiquiatras me parece que hemos sido muy optimistas, pero sobre todo demasiado inmodestos, por las ventajas evidentes a todos los niveles que esto nos reporta. Si a esto le sumas la palabra periodismo y Canarias (con perdón ¿eh?) pues ya la tienes montada....
Hay cosas que mal que nos pesen, no son nuestra responsabilidad.
Una vez, hace un tiempo, tuve que indagar un poquito sobre el tema de los errores médicos ya que tenía que asistir a una tertulia en una local, entre otros, con el decano del colegio de médicos. Pues bien, una de las cosas que saqué en claro, es que los errores en muchos casos se producen por demasiada carga de trabajo, entre práctica privada y pública (falta de sueño, literalmente). Otra, es que la gente denunciaba con una facilidad impensable hace años, entre otras cosas por la percepción que tienen del médico, como un ser infalible. Esto último, me parece que ha sido fomentado por la misma profesión, y por el hecho, de que en muchos casos no se reconoce que en realidad, todo lo que se hace es una tentativa, un intento, pero sobre todo lo que humanamente es posible. Dentro de nuestra área de trabajo, es escalofriante encender la TV y ver como algunos de nuestros mas insignes representantes, dicen lo que dicen, pretendiendo hacer creer que lo que dicen es una verdad y es absolutamente cierto.
Y me temo que la cosa se va a poner mucho peor (yo, ya estoy pagando un seguro de responsabilidad civil, y la protección de datos, religiosamente). Y por supuesto, y disculpame la extensión, San Pancracito nos libre de la prevención sin antes encontrar marcadores fiables (y dudo que sea posible) y que además no se basen en que han descendido los indices de suicidio gracias a la mencionada medicina preventiva, porque me da en la naríz que sería peor el remedio que la enfermedad.
Un saludo.