sábado, 19 de septiembre de 2009

Migrañas, TDAH y comorbilidad psiquiátrica posterior.

Migrañas:
Le debo al interesante blog de Arturo Goiocoechea la lectura de un fascinante artículo, cuyo abstract es accesible aquí. La conclusión final del mismo es que la migraña es mucho más común entre los neurólogos que en la población general; más aún, la prevalencia de la migraña entre los neurólogos que se dedican a las cefaleas es incluso más elevada. Los autores del artículo no se explican el porqué de ello; al final del artículo - que es sólo de dos páginas - especulan con la posibilidad de una personalidad "migrañosa". Esto lo descartan rápidamente y citan un artículo en la revista Cephalalgia en donde empíricamente se demuestra que no hay una asociación entre rasgos de personalidad y migraña (no he tenido acceso al artículo de Cephalalgia por lo que no sé si la metodología para establecer la ausencia de relación entre personalidad y migrañas es correcta o no; de todos modos, prima facie, para que los resultados fueran verosímiles, se requeriría un estudio complejo). Sería interesante saber si este estudio es generalizable a poblaciones de neurólogos no EE.UU.

TDAH y comorbilidad psiquiátrica:
La revista Pediatrics acaba de publicar (Julio 09) un estudio prospectivo de casos y controles llevado a cabo por Biederman et allia con un título provocativo (desde hace un tiempo, el tono de los artículos ha cambiado en las revistas biomédicas: de ser descriptivos a ser retadores): Do stimulants protect against psychiatric disorders in youth with ADHD? A 10-year follow-up study. Aquellos niños con TDAH que estuvieron tratados con un estimulante desarrollaron menos trastornos psiquiátricos (ansiedad y depresión) y menos trastornos de conducta que los que no fueron tratados con psicoestimulantes. La conclusión de Biederman y colaborades es la siguiente: "Hemos hallado pruebas de que el tratamiento con estimulantes disminuye el riesgo de sufrir trastornos psiquiátricos comórbidos y de fracaso académico en jóvenes con TDAH". En otras palabras, si a los/as niños/as con TDAH se les administra un psicoestimulante, tendrán un riesgo menor de sufrir un trastorno psiquiátrico (ansiedad, depresión y trastornos de conducta) en la edad adulta. Desgraciadamente no he podido leer el artículo entero (estoy en ello) por lo que me he de limitar al abstract y a un press release en el RSS feed de Medscape.

Recordarán una entrada anterior en este mismo blog en la que hacía referencia al estudio MTA (NIMH Collaborative Multisite Multimodal Treatment Study of Children with ADHD - N = 436). Los resultados de este estudio chocan frontalmente con los del estudio de Biederman... ¿O no? En parte, explicarían los resultados del estudio de Biederman sin recurrir al uso de psicoestimulantes. De acuerdo con el MTA, "[aquellos] niños con ventajas conductuales y sociodemográficas, y con la mejor respuesta a cualquier tratamiento, tendrán el mejor pronóstico" (he citado del abstract del estudio).

Es decir, el MTA estableció que independientemente del tratamiento que le den al niño, mejorará si al inicio de su enfermedad se sitúa en condiciones sociodemográficas y conductuales ventajosas (¡!). Este fue uno de los hallazgos más brutales del estudio, ya que a uno de los grupos se administró durante catorce meses, un psicoestimulante que, a la postre, no contribuyó a un cambio sustancial en los outcomes del estudio.

Como mencioné, no he podido leer el artículo de Biederman, pero no me extrañaría que aquellos niños que no desarrollaron comorbilidad psiquiátrica posteriormente fueran los niños que en el estudio MTA ocupaban una pole-position (por decirlo de alguna manera) más ventajosa sociodemográfica y conductualmente.

Por ahora la controversia acerca del uso crónico de psicoestimulantes no queda resuelta con este estudio en Pediatrics.

Biederman, J., Monuteaux, M., Spencer, T., Wilens, T., & Faraone, S. (2009). Do Stimulants Protect Against Psychiatric Disorders in Youth With ADHD? A 10-Year Follow-up Study PEDIATRICS, 124 (1), 71-78 DOI: 10.1542/peds.2008-3347

2 comentarios:

Gustavo dijo...

Hay otra fuente que puede ser relevante: según la reciente revisión de Waschbusch (http://psicoseando.blogspot.com/2009/07/placebo-by-proxy.html) la administración de psicoestimulantes tiene un elevado impacto en los padres y profesores: hay un efecto placebo constatable en ellos; un estilo atribucional más optimista y proactivo; y un cambio conductual consecuente, incluso aunque se administre placebo, en la relación con los niños (más cercanía, más marcaje educativo). Es decir, aunque la correlación exista, la explicación causal posiblemente involucre otros mecanismos (creencias y actitudes) al margen de (o incluso en lugar de) el reajuste bioquímico. Esto ayudaría a colocar a esos niños en esa posición psicosocial de partida mejorada...
Un saludo

CCA dijo...

Muchas gracias por la referencia. Estoy tratando de escribir un artículo acerca del T. Bipolar en niños y su relación con el TDAH y la referencia que me envías me va a ser muy útil.

Un abrazo...
PS. Mallorca 4 - CD Tenerife 0.