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lunes, 28 de septiembre de 2009

From Cryptonomicon to Anti-psychiatry: some fashionable nonsense.

Aún es posible recordar el escándalo Sokal, como la cima, o la culminación de lo que se llamó las "Science Wars". Al poco tiempo del escándalo (1996/7) compré la novela de Neal Stephenson Cryptonomicon, que ha sido traducida al español.

En la novela uno de los personajes, Randy Lawrence Waterhouse, se compara con un enano, aclara que no se trata de un enano "endocrinológico" si no un enano de Tolkien. Éstos, los esforzados enanos de la Tierra Media, trabajaban en minas oscuras y fabricaron los Anillos de Poder (algo así como la Bomba H de la Tierra Media); mientras que los decadentes Elfos, languidecían e iban extinguiéndose en sus palacios de cristal.

La comparación se efectuaba porque los enanos representaban al mundo de la(s) ciencia(s) y de la interacción, de lo práctico y empírico, mientras que los Elfos vendrían a ser los académicos, contemplativos, en sus torres de marfil, de los que el resto del mundo, "do not give a shit" (Cryptonomicon, page 93, con algunas modificaciones) .

Algo de lo anterior comentó el filósofo Dan Dennett una vez, atribuyéndolo a E. O. Wilson: "Scientists, being held responsible
for what they say, have not found postmodernism useful."

Como ha dicho varias veces Berrios, la medicina (y por tanto la psiquiatría) no es una disciplina contemplativa; más al contrario, se trata de un actividad que modifica e interactúa (de paso, el artículo sobre la historia conceptual de las clasificaciones es de lo más lúcido que ha escrito Berrios).

A principio de la década de los sesenta, y tal y como describe el mismo Berrios en otro artículo, un grupo de sociólogos, filósofos, antropólogos sociales, descubrieron que la psiquiatría era el lugar ideal para probar sus propias teorías (notablemente, Jan Goldstein, en su magnífico libro sobre la psiquiatría francesa, llega a similares/idénticas conclusiones en su introducción).

De esta manera, y con la contribución de filósofos como Foucault o sociólogos como Robert Castel, se inicia el movimiento anti-psiquiátrico en Francia. Desde entonces, dos mitos fundacionales de la psiquiatría moderna fueron destrozados: Pinel ya no liberaba a los locos de sus cadenas y la psiquiatría tampoco fue responsable de que se dejara de quemar brujas.

Pero, ¿en realidad la narrativa de Foucault o de Castel, es más válida que la de los historiadores "convencionales" - Whig - de la psiquiatría? ¿No es acaso su narrativa tan válida como la de los otros?

Así Pinel viene a convertirse en una especie de Gato de Schrödinger que permanece en dos estados hasta que se colapsa la función de onda del sistema Pinel liberador/Pinel mitológico - aunque para ponerme más a tono con el espíritu del blog, podría hablarse de un Suicidio Cuántico (una variante del experimento de Schrödinger), lo que es todavía más atrayente (o repelente, según las circunstancias).

Y la conclusión anterior, en dónde se invoca a la Mecánica Cuántica, tiene su razón de ser. Al fin y al cabo, el artículo de Sokal era: Transgressing the boundaries: Towards a transgresive hermeneutics of Quantum Gravity. Lo que pone fin a este post en el que - lúdicamente - se ha repasado la inutilidad de revisar el origen de la psiquiatría moderna en vista de la narrativa postmoderna, con una alusión - directa y conspicua - al Escándalo Sokal.

¿Vivimos entonces una "Science Wars" continua en la psiquiatría en donde cualquier modelo vale?¿El dictum: anything goes, de Cole Porter y Feyerabend es el epítome de nuestro trabajo?

Nota: el famoso "Gato en la Caja" - por gentileza de Schrödinger y Wikipedia en español.

domingo, 24 de mayo de 2009

Not from the APA meeting - segunda parte.


Desde que estuvo Courtenay Harding por estos pagos (la del histórico estudio en Vermont , EE.UU.), la cuestión de la rehabilitación y de la recuperación en la esquizofrenia está siempre presente. La Harding, como la llamaron los PIR/MIR a quienes impresionó, habló varias veces, para mortificación de algunos psiquiatras biologicistas y de otros psiquiatras sociales, del paradigma Soteria y de su creador Laurence Mosher. El blog peruano Desde el Manicomio le dedica un extenso post con abundancia de referencias bibliográficas; se trata de un repaso concienzudo que merece ser archivado para referencia futura. Ya sé que no tiene relación directa con la reunión de la APA pero no deseaba que se me pasara.

Y de vuelta a la 162ª reunión de la APA, recordarán que uno de los temas que me interesa es el del TIG. Comenté hace poco que los grupos LGBT (Lesbian, Gay, Bisexual, Transexual) habían convocado una manifestación - sin demasiado éxito - delante del centro de convenciones en el que tuvo lugar la reunión de la APA. Mientras tanto, dentro del palacio de convenciones, se celebraba el Simposio 6, con el título: "In or out?: A discussion about gender identity diagnosis and the DSM." Las ponencias más interesante, por su serenidad, sobriedad e intento de mantener cierto rigor científico, fueron las de Kelley Winters y la de Peggy Cohen-Kettenis.

Kelley Winters es una activista transexual, que mencionó que venía desde el campo de la Lógica Formal, y que propuso unos criterios para mantener el diagnóstico de TIG; el motivo de ello es que sin diagnóstico, no hay pago por parte de las compañías de seguros americanas en el caso de intervenciones quirúrgicas de cambio de sexo. También propuso la introducción de la categoría TIG - con otro nombre - fuera de los ejes convencionales del DSM-V. En otras palabras: mantengan una categoría especial dentro del sistema diagnóstico, pero sin que sea, sensu stricto, una enfermedad mental. Kelley Winters recomendó acceso a su página web para lectura de los nuevos criterios que ella propone que, en mi opinión, tienen cierto grado de validez y su razón de ser.

Peggy Cohen-Kettenis es una investigadora holandesa con una lista de publicaciones empíricas de impresión. La conferencia de Cohen-Kettenis trató de los problemas que tuvieron al convocar a las distintas organizaciones de personas transgénero (en breve OPTG) para que participaran en el proceso de re-estructuración del diagnóstico TIG para el DSM-V. Parece ser que existe un desacuerdo profundo entre las distintas OPTG. Por ejemplo, un 55.8% de las OPTG contactadas no desean que el diagnóstico permanezca en el DSM-V. En suma, las tensiones de las OPTG se hicieron manifiestas a pesar de la impresión que quisieron dar de cierto grado de homogeneidad de criterios y objetivos.

A lo largo del simposio hubo varias intervenciones por parte del público. En una de ellas, un miembro del público, a su vez miembro de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry se quejó que en el nuevo panel para los asuntos transgénero del DSM-V no se había incluido a miembros de la Academy. Jack Drescher, del que volveré a tratar más adelante y que hacía de chairman del Simposio TIG, comentó que lo sentían y que lo tendrían en cuenta. Este es un tema conflictivo ya que las OPTG proponen la inclusión de niños/as TG en los criterios - al parecer hay poca evidencia empírica de que el diagnóstico se mantenga o tenga validez alguna antes de la pubertad.

La conclusión que saqué de este simposio es que los grupos PTG favorecen la narrativa "Anima muliebris in corpore virili inclusa" (es decir, la del discurso de la esencia femenina) cuando no está tan claro que, empíricamente, éste sea el caso - de ser así, mujeres encerradas en cuerpos de hombres, tendría sentido considerar la situación como una anomalía, un error congénito, y por tanto, la cirugía reparadora tendría su sentido. Pero, ¿Y si Blanchard - odiado por la mayoría de las OPTG - tiene razón y un pequeño grupo padece de autoginofilia? ¿No sería necesario tratar esta parafilia? Este es uno de los debates que más controversia y malestar genera en la actualidad.

Otro simposio al que asistí (Simposio 19) llevaba el título "Suicide without psychiatric disorder." Está claro que el tema está en el aire - no porque carezca de fundamento, sino porque ha sido tratado en distintos lugares, es decir, un caso de sincronía à la Jung/Pauli (ver por ejemplo el blog Frontier Psychiatrist con una excelente y muy bien documentada revisión del tema).

La ponente más interesante fue Linda Ganzini, su presentación se tituló The Oregon Death with Dignity Act (ODDA) : who chooses assisted suicide. La lista de artículos en PubMed de Linda Ganzini es considerable y puede ser accedida aquí. Destacaría no obstante los artículos en el BMJ y en Archives of Internal Medicine (ambos artículos son muy recientes), puesto que se basó en ellos para dar su presentación.

El artículo en el BMJ es particularmente importante e interesante ya que generó debate in situ: en la serie de pacientes que solicitaron una muerte digna, tres sufrían de depresión, ¿Qué protección tienen estos pacientes? ¿Hasta qué punto no estaba influida su decisión de morir por su depresión? Es interesante señalar que la evaluación de estos pacientes, en el contexto de la ODDA, no tiene porqué hacerla un psiquiatra, es suficiente que sea un Consulting Physician. Por otra parte, todos los pacientes tenían un diagnóstico de cáncer terminal o de E.L.A. por lo que ¿Hasta qué punto es válido impedir su muerte voluntaria en base a una depresión asociada a una enfermedad terminal? Ante el miedo que puede ocasionar el que la legalización del "Suicidio Asistido por un Médico" acabe teniendo un impacto negativo sobre grupos de pacientes vulnerables (esto es, con depresión o con ansiedad), Ganzini propuso la lectura de este otro articulo - empírico - en el que no parece establecerse tal cosa.

Aún no he terminado con mi paseo por la reunión 162ª de la APA y, si me quedan ganas, les contaré más acerca de Drescher, su Kulturkampf, y también de las "Me-too-drugs" en psiquiatría.
Ganzini, L., Goy, E., & Dobscha, S. (2008). Prevalence of depression and anxiety in patients requesting physicians' aid in dying: cross sectional survey BMJ, 337 (oct07 2) DOI: 10.1136/bmj.a1682ResearchBlogging.org