miércoles, 23 de junio de 2010

Hay que tener cuidado con los preservativos...

Pero no por las razones que uds. creen... Sigan leyendo.


Tuve la oportunidad de comer en el café-restaurante del Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas con mi amigo Juan R. Verona y otros acompañantes - dos de ellos conocidos en el mundillo médico de Las Palmas de Gran Canaria. Por fortuna no hizo falta que Big Pharma cubriera gastos, lo que no suele ser inusual en este tipo de eventos.

Inevitablemente tuvimos que hablar del tema y de ahí pasamos a lo que le había pasado a Marcia Angell y a Jerome Kassirer, editores del New England Journal of Medicine, que tuvieron que dejar su trabajo por señalar algunas de las prácticas de ética dudosa de las grandes compañías farmacéuticas en los EE.UU. de América (la historia, como siempre, es un poco más compleja y tienen acceso a ellaaquí).

En un tono menos solemne, también se mencionó la historia de George Lundberg, el editor de la revista JAMA, que se vio forzado a dimitir, después de 17 años en su puesto, ya que se atrevió a publicar un artículo acerca de qué era lo que te endendían como "sexo" los estudiantes universitarios americanos (justo cuando el escándalo Lewinsky-Clinton había llegado a la prensa).

El puritanismo anglosajón siempre ha llamado la atención - por eso me es difícil entender que la siguiente publicación no haya desgarrado vestiduras ni haya provocado rechinar de dientes: Nerve sparing ventral clitoroplasty: analysis of clitoral sensitivity and viability.

No consigo concebir cómo el estudio obtuvo la aprobación del comité ético del hospital correspondiente, ya que no sólo se trata de reducir de tamaño el clítoris de niñas, si no que además se comprobó, periódicamente, si se preservaba la integridad neurológica de los mismos al cabo del tiempo (¡!) utilizando para ello un ¡vibrador o un palito de esos con punta de algodón! Leía, en el blog Pharyngula, una manera bastate curisosa de interpretar este tipo de intervenciones: ¿Qué pensaríamos si me dijeran que me iban a cortar un trozo del pene y después que no podrían asegurar que se mantuviera la integridad sensitiva del mismo?

Pero, en fin, aunque el tema sea de una gravedad temible, no hay que acabar con una nota de pena; por ello, es preferible acabar con una nota de sorpresa... que fue la que se llevaron los médicos indios C. L. Arya y colaboradores, cuando se encontraron un ¡preservativo! alojado en el pulmón derecho de una de sus pacientes, que sin duda no se había leído el artículo en la revista JAMA acerca del sexo oral. Pueden leer el artículo en su integridad (con radiografía PA de tórax y broncoscopia incluida) si escriben el título completo en Google.

NB: en relación con la foto de Marcia Angell, ha sido obtenida del dominio público.

3 comentarios:

Pedro dijo...

Terrible el artículo sobre las niñas. Y la del preservativo... bueno, no se le puede acusar precisamente de realizar sexo sin precauciones...

Enhorabuena por el nuevo diseño del blog.

Lizardo Cruzado dijo...

Creí, Maestro, que se refería Ud. a estos adminículos:
http://www.antirape.co.za/index.htm

los que podrían tener usos muy diversos y hasta protervos.
Muchas gracias por la renovada regularidad. Siempre estamos ávidos de leerlo. Un atento saludo.

Anónimo dijo...

Purkinje dijo: Si me quitasen un trozo de pene creo que mi novia se llevaría un gran disgusto y terminaría acudiendo a un psicólogo refiriendo padecer de cefalea tensional o fibromialgia, Ante la escasa mejoría de la paciente, la psicóloga la mandaría a un psiquiatra residente que le terminaría poniendo un antidepresivo que le disminuiría la líbido y problema resuelto. El psiquiatra pensaría que le curó la depresión y ella diría que era todo fruto del estress laboral.