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domingo, 2 de mayo de 2010

Gahemi versus Zimmerman (y ahora en el BMJ)

En lugar de estar escribiendo una nueva entrada en el blog, que tengo abandonado según los cánones blogueros, debería estar leyendo acerca de la expansión del diagnóstico de Trastorno Bipolar en niños para un artículo (conceptual, ya que de empírico, poco, por ahora, y más si eres español) que he de escribir con uno de los brillantes MIR de psiquiatría; sin embargo, no pude evitar encontrar este debate en el BMJ, que se me pasó en su día, acerca de los excesos diagnósticos en cuanto al T.B. con la contribución - favorable - de N. S. Ghaemi y el rechazo, como era de suponer, de Zimmerman; en resumen: El T.B. se diagnostica demasiado poco (Ghaemi) versus el T.B. se diagnostica demasiado (Zimmerman). Aclaración: por alguna razón el BMJ no me permite entrar a su número de 22 Febrero de 2010; pueden acceder, indirectamente, vía el blog del propio Nassir Ghaemi. Sorry!

El intercambio entre Ghaemi y Zimmerman es interesante, las dos columnas son concisas y relativamente convincentes y es difícil tomar partido. La talla científica de ambos genera un grave problema de confianza y credibilidad para los psiquiatras clínicos que desconfían de manuales y escalas diagnósticas para establecer un diagnóstico diferencial.

Ghaemi reprocha a Zimmerman que la cuestión no es una de fiabilidad (reliability) si no de validez. Esta afirmación es fundamental y supongo que está en el centro de la mayoría de los debates acerca de la realidad de la enfermedad mental.

El debate entre Ghaemi y Zimmerman tiene ecos - obvios y admitidos por el propio Ghaemi - del que ha surgido con Allen Frances - el editor de DSM-IV-TR - tras la publicación del borrador del DSM5 (como está autorizado escribir ahora). Por cierto, el mejor resumen hasta el momento de la titánica lucha que mantiene(n) Allen (y Robert Spitzer) en contra de los editores del DSM5, la pueden encontrar aquí. La lectura de la narración provoca algo cercano a la fascinación...

Después de trabajar cinco años en Saskatchewan, Canadá, dónde parece que me voy de nuevo dentro de unos meses, quedé, como creo que he contado antes, con la impresión de que algunos de los psiquiatras formados bajo el manto del DSM-IV, diagnostic(aba)n el trastorno bipolar con demasiada alegría; era lo que algunos psiquiatras (casi todos formados en el Reino Unido) llamaban, despectivamente, Bipolares de la pradera. No deja de ser notable que estas pacientes sufrieran, en su mayoría, de trastorno límite de la personalidad. Curiosamente, Zimmerman vendría a decir algo similar en un artículo posterior al que provocó la ira de Ghaemi.

Nota: un inciso, Vaughan Bell - en Mind Hacks - sigue siendo "Outrageously funny..." ¿Pero es este tío de verdad? Me gustaría conocerlo ya que me parece brillante, simpático y accesible. El comentario final, en la era de la Neuroimagen por Resonancia Magnética y del debate acerca del uso vudú en Neuroimagen es de lo más acertado y gracioso.

NB: the image of professor Zimmerman is used under the fair use principle - there is no profit or mercenary benefit derived from its insertion in this blog.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Wounded narcissism & more thoughts on Ishmael Effect

En el año 2003, en uno de los número de la revista Frenia, y en un articulo, escrito por dos ¿historiadoras? de la Universidad de Málaga, con el título "Género, mujeres y psiquiatría. Una aproximación crítica" se cita, a pie de página, un artículo que escribí hace tiempo acerca del trastorno límite de la personalidad.

A pesar de haber dado varias lecturas al artículo de Frenia, no tengo muy clara cuál es la idea central del mismo; es posible que ello sea porque padece de esa fragmentación tan característica de algunos textos postmodernos - es interesante mencionar que, en sentido estricto, no es del todo ininteligible. Sin embargo, me citan en el contexto de algo que ya mencioné en un post anterior: el Efecto Ismael.

Se trata de una de esas situaciones en las que las autoras se quedan tan anchas pensando, como Ismael, uno de los personajes de la novela de Melville "Moby Dick", que ellas son las únicas que sobrevivieron a la Ballena Blanca y, por lo tanto, tienen un "insight" especial del tema que tratan.

Los que se tomen la molestia de leer el post sobre el Efecto Ismael, recordarán lo que dice el propio David Stove en su texto "Solo yo he escapado para contároslo: epistemología y el efecto Ismael": "Son los que a sí mismos se llaman "sociólogos del conocimiento" y similares. Es gente que hasta ahora ha conseguido trascender los límites cognitivos de su propia "situación de clase" de modo que pueden informarnos a los demás de que nunca ha conseguido nadie trascender los límites cognitivos de su situación de clase. Nos dirán que es un hecho que los hechos no existen. Y así sucesivamente".

En el entretanto, las historiadoras no dejan claro qué hacer con las pacientes que presentan con conductas abigarradas y autolesivas;en otras palabras, con las paciente que sufren. Aunque un hecho sí tendrían claro: además del primero (que no hay hechos ciertos), plantearían que su responsabilidad no es la de tratar a estas pacientes. Ciertamente, saber de género, de mujeres y de psiquiatría, en una aproximación crítica (postmoderna y desde la privilegiada atalaya de las únicas que han sobrevivido para contarlo, en frase de David Stove) no les va a solucionar los problemas de estas pacientes, ni impedirá que se sigan quitando la vida.

Por lo demás, no les vendría mal a las autoras la lectura del libro de Ian Hacking: The social construction of what? del que creo que hay traducción al español. He de añadir que como comentó una vez Berrios en un artículo famoso acerca de la historia conceptual de la clasificación en psiquiatría en Francia en el siglo XIX, la combinación de filosofía analítica e historia conceptual es fructífera en el terreno de la historia de la psiquiatría - a lo que yo añado que también es rigurosa. Es una pena que las historiadoras no hayan leído este artículo de Berrios.

El artículo de las autoras me vino a la mente hace unos días, cuando asistí a una sesión clínica en el hospital en el que hago guardias, para toda la red de psiquiatría, acerca de una paciente joven con presentación extremadamente compleja (cuando se menciona una presentación compleja, lo más probable es que se trate de una persona con un diagnóstico en el eje II, DSM dixit, y no precisamente de bajo coeficiente intelectual).

Los problemas de la paciente eran (son) considerables y es posible que más tarde o más temprano se quite la vida. La descripción de la inmensa serie de problemas que afligía y que padecía se vio ensombrecida cuando la psiquiatra que presentaba el caso insistía, una y otra vez (es decir, en al menos dos ocasiones), en que la narrativa descrita sobre la situación de la paciente no era más que otra narrativa... de las muchas posibles.

Hasta aquí, todo bien; incluso me pareció aceptable el recuerdo histórico que efectuó, recorriendo los avatares de la conducta y de los términos asociados al constructo "Borderline". La sesión clínica comenzó a deteriorarse cuando aquellas narrativas tan equilibradas dejaron de tener el mismo peso y la suya se transformó en la dominante, puesto que las otras eran huecas, sin contenido: de nuevo, y acaso de manera trágica, el ¡Efecto Ismael!

lunes, 5 de octubre de 2009

To treat or not to treat?

Algunos de los MIR en psiquiatría recordarán que hace unos 11 meses mencioné, a través de un e mail, el blog Head to Head, correspondiente a la revista Evidence Based Mental Health. Se trataba de una noticia acerca de una paciente, Kerrie Woolterton, que había acudido al Servicio de Urgencias de un hospital inglés y, tras beber líquido anticongelante, solicitó, en un "Testamento en Vida", que no la trataran.

Era una paciente conocida de los servicios de salud mental con un diagnóstico de Trastorno de Inestabilidad Emocional de la Personalidad. La paciente acabó muriéndose en el Servicio de Urgencias.

Recordarán también que hubo varias respuestas/comentarios por parte de los MIR que, en general, pensaron que tendrían que haber tratado a la paciente en contra de su voluntad.

El blog Head to Head vuelve a dedicarle un post porque se acaba de publicar en el blog del BMJ, nada menos, un comentario legal acerca de lo que pasó, en dónde le dan la razón a la paciente (¡!).

Lo interesante del caso es que cumple los criterios de la Capacity Act 2005 (la Ley de la Capacidad - para Inglaterra, Galés e Irlanda del Norte; la legislación escocesa es diferente):

  1. Que la paciente sea capaz de entender la información relacionada con la decisión a tomar,
  2. Que sea capaz de retener la información,
  3. Que sea capaz de sopesar o usar la información relacionada con la decisión a tomar,
  4. Y que sea capaz de comunicar su decisión.

En mi opinión, los cuatro criterios son útiles y deberían ser tenidos en cuenta a la hora de hacer este tipo de evaluaciones en nuestro medio. Es interesante señalar que la Capacity Act no especifica quien debe hacer esta evaluación - en otras palabras, la puede hacer cualquier médico y no necesariamente un psiquiatra.

Y hablando precisamente de suicidios, el BMJ acaba de publicar (11 Agosto) un interesante meta-análisis acerca de la relación entre los antidepresivos y la ideación suicida.

Como sabrán, existen algunos ISRS, como la paroxetina, en los que se ha establecido, al menos en adolescentes, una correlación estadísticamente significativa entre su uso y el aumento de ideación suicida.

El estudio del BMJ, un meta-análisis, es particularmente interesante porque concluye que este riesgo varia con la edad: así, si se tiene menos de 25 años, el riesgo es más alto, para ir disminuyendo paulatinamente, de manera que hasta los 64 el riesgo es neutro y disminuye después de los 65 años.

El artículo es accesible en su totalidad y al ser un hallazgo novedoso, merece que se le dediquen los pocos segundos en los que se lee el abstract. Los comentarios que lo acompañan, también merecen la pena.

Nota: en la imagen, la cubierta del Code of Practice - Mental Capacity Act 2005.

domingo, 28 de junio de 2009

TDAH, TLP y los "Acrecentadores cognitivos" (ADHD, BLPD and cognitive enhancers)

  • Validación ecológica del criterio 9 del TLP (DSM-IV-TR).

La historia conceptual del trastorno de inestabilidad emocional tipo límite (CIE10 dixit) o del trastorno límite de la personalidad (DSM dixit y en breve TLP), que yo sepa, está aún por escribirse, a pesar del reciente artículo de Gunderson con el sugestivo nombre de "Trastorno Límite de la Personalidad: Ontogenia de un diagnóstico." [Una de las aproximaciones más interesantes a esta historia está constituida por la serie de sinopsis escritas por Michael Stone para el libro "Essential Papers in Borderline Personality Disorder: One Hundred Years at the Border".] Sin embargo, del DSM-III al DSM-III-R hubo varios cambios en el contenido de los criterios. Para los propósitos de este post, lo que interesa es la aparición, via el mismo Gunderson, del criterio número 9, referente a la posibilidad de episodios psicóticos (o disociativos) de novo.

Sir Alec Issigonis, el ingeniero responsable del Mini, dijo que un camello es un caballo diseñado por un comité de expertos; algo de esto ocurrió cuando el grupo de expertos americanos fabricó el concepto de TLP (esto lo explica Spitzer en una entrevista con David Healy en el tercer volumen de The Psychopharmacologists o lo narran Kutchins y Kirk en su Making us crazy). ¡La validación ecológica - y nunca mejor dicho, hablando de caballos y camellos - del criterio de Gunderson, se ha venido a publicar 22 años después del DSM-III-R en el último número de Acta Psychiatrica Scandinavica!. Ya está establecido, empíricamente, que las pacientes con TLP pueden sufrir episodios reactivos de psicosis.



  • La emergencia del diagnóstico TDAH en el adulto.

Por otra parte, uno de los diagnósticos emergentes en psiquiatría de los últimos años - desde mediados de los noventa - es el del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (en breve TDAH - para una secuenciación de los acontecimientos que llevaron a la expansión del diagnóstico de TDAH de los niños a los adultos, la lectura del artículo de Peter Conrad o de su libro del 2007 son esenciales, especialmente la de su libro ). Mientras que en los noventa si no se mejoraba de la depresión era por culpa de un posible TLP comórbido, en la década actual parecería que ha habido un deslizamiento - shift - de este centro de gravedad.



  • La comorbilidad del TDAH con el TLP.

Ahora (2008) si no se mejora de TLP es porque se padece también de TDAH que era anterior al TLP o al menos esto es lo que propone Alexandra Philipsen y sus colaboradores en un artículo reciente en el British Journal of Psychiatry. Es decir, se puede padecer de un TLP y de TDAH que no había sido diagnosticado en la infancia y que por lo tanto sería necesario tratar para que mejorara el pronóstico del TLP. De hecho, este artículo concluye con las siguientes palabras:


"In addition, the effect of methylphenidate and noradrenergic psychopharmacological agents should be systematically investigated in patients with borderline personality disorder and co-occurring ADHD." (Además, el efecto del metilfenidato y de los psicofármacos noradrenérgicos deberían ser investigados en pacientes con TLP y con TDAH comórbido".


  • El uso de psicoestimulantes en el TDAH con TLP comórbido.
Está claro que este tema (TDAH + TLP + Metilfenidato) preocupaba a varios grupos al mismo tiempo: para empezar hay un artículo insólito, de un grupo israelí, en el que a adolescentes que fumaban, y que además habían sido diagnosticadas de TLP y TDAH, se les administró Metilfenidato con el objeto de controlar su adicción a la nicotina (no he leído el articulo completo, pero sí el abstract y no consigo entender cómo una cosa llevó a la otra); para los efectos de a dónde quiero llegar a parar, su importancia es poca.

Simultáneamente con el artículo de Philipsen y colaboradores, se publicó este otro, del mismo grupo que preparó el anterior, en el que se realizó un estudio abierto, en 14 adolescentes, para establecer la eficacia en el control de síntomas de TDAH y la tolerabilidad del metilfenidato en pacientes con TLP. Se trata de un estudio abierto, con las limitaciones propias del mismo (en el que virtualmente se puede concluir lo que uno desee que se concluya); el número de pacientes es muy pequeño, para empezar, y su objeto (es decir, uno de los outcomes) no era el de establecer, mediante una escala o un cuestionario adecuado, la presencia de síntomas psicóticos. Los autores infieren que no hubo ni síntomas ni episodios psicóticos (lo que es una temeridad). El resultado final, es que se podría usar esta medicación en pacientes con TLP en base a un estudio abierto, en el que no se investigaba si el metilfenidato podía o no producir psicosis.

Releyendo lo escrito, me pregunto si las adolescentes que fueron incluidas en el primer estudio son las mismas que las que se incluyeron en el segundo; esto no es inusual en este tipo de estudios: se pasan varias escalas y se publican varios artículos. No he podido acceder al artículo completo sobre la adicción al tabaco y su mejoría con metilfenidato, pero al haber sido diagnosticadas de TDAH y de TLP, me hubiera gustado saber si padecieron síntomas psicóticos cuando se les administró metilfenidato. El rigor metodológico del segundo estudio queda comprometido, afectando por supuesto la validez de los resultados finales.


  • Los psicoestimulantes y las reacciones psicóticas.
En los estudios mencionados parece que se hubieran olvidado de la literatura de décadas anteriores. En un artículo tan relativamente reciente como este: Stimulant psychosis: systematic review , se citan varios estudios en los que se administró metilfenidato (o anfetaminas) a pacientes con historia de psicosis. Destacan los siguientes: Provocation of schizophrenic symptoms by intravenous injection of methylphenidate , Methylphenidate hydrochloride effects on psychological tests in acute schizophrenic and non-psychotic patients y, especialmente, este otro: Methylphenidate challenge as a predictor of relapse in schizophrenia. En los tres se asocia el uso de metilfenidato a la exacerbación o activación de sintomatología psicótica. Hay un articulo más, en el que se administró metilfenidato a pacientes con TLP; en éste se administró metilfenidato a dos pacientes con diagnóstico de TLP, ni las pacientes sabían lo que se administraba, ni los que las evaluaron sabían que había sido administrado. El resultado fue una intensa sensación de disforia intensa y no distinguible de la disforia inherente al TLP en ambas pacientes - no se menciona la presencia de episodios psicóticos. Hubo otros pacientes que participaron en el protocolo. Es interesante observar que los pacientes deprimidos experimentaron mejoría con la administración de metilfenidato.


  • Reflexión final.
Parece claro que el veredicto final acerca del efecto del metilfenidato en pacientes con TLP sigue abierto. El entusiasmo de los que proponen su uso en pacientes con TLP y TDAH no está justificado. Tampoco está justificado el uso de un fármaco asociado - claramente - a la presencia de síntomas psicóticos en pacientes en donde el riesgo de síntomas de este tipo es prominente (vide supra ,Criterio 9 de Gunderson).

La serie de reflexiones anteriores fueron provocadas por un artículo de debate en el BMJ del sábado que acaba de pasar en el que se discute si se deberían usar los "Acrecentadores Cognitivos" para mejora el rendimiento intelectual (le debo este hallazgo al ya mítico Vaughan Bell y su Mind Hacks). Se podría pensar que el Brave New World de Aldous Huxley ya está aquí.





lunes, 25 de mayo de 2009

Not from the floor of the APA convention - 3ª parte.

Concluyo con esta anotación la serie acerca de la 162ª Convención de la APA, que tuvo lugar en San Francisco.
Mencioné a Jack Drescher en la anotación/post anterior. Jack Drescher  es un psiquiatra y psicoanalista de Nueva York que, de acuerdo con la entrada de la wikipedia, ha establecido un paralelismo entre el Creacionismo  y las "terapias de conversión o de reorientación sexual"  para los homosexuales. Drescher razona que se ha creado la impresión de que hay un debate dentro de la psiquiatría sobre el uso de terapias de reorientación en homosexuales para facilitar un "regreso" a la heterosexualidad - de la misma manera, los Creacionistas (o los seguidores del Diseño Inteligente ) fomentan un debate, que no existe, acerca de la validez de la selección natural y la evolución de las especies. La importancia de este pseudo-debate es su proyección en la prensa y en los medios de comunicación. De esto precisamente trato su conferencia que tuvo lugar el día 19 de Mayo y se tituló When politics distort science: a psychiatrists reports from the trenches of the culture wars. 

El fenómeno de las "Culture wars"  parece ser uno muy americano (yo no lo asociaba a la emergencia del Creacionismo en los EE.UU., sino a un escándalo más reciente: el Escándalo Sokal . En éste, un físico llamado Alan Sokal logró publicar un artículo vacío de todo contenido en una revista (Social Text) acerca de las Guerras de la Cultura en la que se defendía una postura relativista y postmoderna de las Ciencias) y tiene su antecedente en la Kulturkampf en la Alemania del siglo XIX; en ésta, se produce una lucha entre aquellos con visión secular y la Iglesia Católica. 

Drescher decía que parte de la controversia acerca del diagnóstico del TIG en el DSM-V (y que provocó una manifestación , algo ridícula en cuanto a su participación de público) tenía la base anterior: primero, era parte de la tensión entre liberales y conservadores, republicanos y demócratas, etc., es decir, una kulturkampf , y segundo, no era un debate en sentido estricto, sino que algunos grupos reaccionarios habían conseguido elevarlo a debate en los medios de comunicación de masas. La idea en sí no me pareció descaminada pero pienso que toda una conferencia, de un Distinguished Psychiatrist, dedicada a esto era excesiva.

Sin embargo, y antes de acudir a la misma, tampoco pensaba que la conferencia de John G Gunderson con el título Borderline personality disorder: the birth pains of the still new diagnosis y dedicada al trastorno límite de la personalidad iba a ser excesiva, y me llevé una sorpresa cuando comprobé que su conferencia era una transcripción casi literal del artículo aparecido en el American Journal of Psychiatry, del mes de Mayo, con el título de Borderline Personality Disorder: ontogeny of a diagnosis . Supongo que le costó bastante escribir el artículo y quiso aprovechar el trabajo que ya había hecho. La conferencia de Gunderson no pareció aporta elementos nuevos, pero ya leerán el artículo y dirán qué es lo que piensan al respecto. 

Mencioné en el post anterior que me referiría a otro simposio con el título de Me too medications, really? antes de acudir, ya sospeché que había gato encerrado, porque no me resultaba concebible que varias luminarias de la psiquiatría biológica americana (Carpenter , Goodwin , Schatzberg ), con un "disclosure of interests" más largo que un día sin pan y dos de ellos con graves problemas con el Senador Grassley , tuvieran que decir algo nuevo o diferente sobre el problema de las medicaciones "yo también". sin embargo, Carpenter me sorprendió, ya que fue directo al núcleo del problema: uno de los problemas de la ausencia de fármacos nuevos - en el sentido de innovadores - es el uso del paradigma de la enfermedad única para conceptualizar a la esquizofrenia (cuando desde Bleuler se sabe que son las esquizofrenias) y la ausencia de modelos animales de enfermedades mentales/cerebrales. Me temo que al resto de los ponentes se les veía, de manera demasiado clara, el plumero. 

Concluye así mi periplo - idiosincrásico - por la 162ª Convención de la American Psychiatric Association. 

Gunderson, J. (2009). Borderline Personality Disorder: Ontogeny of a Diagnosis American Journal of Psychiatry, 166 (5), 530-539 DOI: 10.1176/appi.ajp.2009.08121825ResearchBlogging.org

domingo, 3 de mayo de 2009

Borderline Personality Disorder is here to stay!


En una de mis anotaciones sinópticas anteriores (¡qué abigarrado queda traducir "post" al español!) mencioné una editorial de Peter Tyrer acerca del Trastorno de Inestabilidad Emocional de la Personalidad tipo límite (CIE10:F60.30/31) con la consiguiente respuesta de Joel Paris y María Zanarini. 

Parece que este tema, el del TLP, es uno de los temas de la 162 Reunión Anual de la American Psychiatric Association. Es inevitable, pues, que mencione dos editoriales en el último número del American Journal of Psychiatry: la primera es de lectura esencial puesto que está escrita nada menos que por Otto Kernberg (curiosamente no hay entrada en la Wikipedia en español - a pesar de que es uno de los psicoanalistas vivos más respetados), uno de los artífices del constructo TLP. Se trata de una síntesis inteligente de lo que se sabe, integrando el saber psicoanalítico con hechos procedentes de otras disciplinas. Es de fácil lectura y sirve de repaso e introducción a la segunda editorial, escrita por Oldham y con el título "Boderline personality disorder comes of age" . Esta última es un "must"; entre otras razones, porque en la versión HTML permite entrar en el artículo de Glen O. Gabbard y colaboradores, que está, sencillamente de muerte. 

De nuevo, aconsejaría acceder al mismo en HTML porque así es posible entrar en la bibliografía con varios artículos interesantísimos gratis, por ejemplo, el de Marsha Linehan - en Archives of General Psychiatry de 2006 - y el de Bateman y Fonagy en 1999. Este último artículo merecería mención aparte porque es el que inicia el auge empírico de la mentalización como sistema terapéutico y de su eficacia y efectividad (entendida en términos Psiquiatría Basada en Pruebas). 

No me queda claro si es bueno citarse o no, pero en otra ASA (Anotación Sinóptica Anterior) hacía referencia a un artículo en español sobre el estado del psicoanálisis. Las precisiones de la autora eran contundentes y hacía referencia a la agonía de la tradición psicoanalítica atrapada en "produccion[es] ritualizadas [...] y al servicio de la reproducción institucional de la doctrina" (sic). 

Hay un contraste terrible y perverso entre los esfuerzos de Bateman, Fonagy, Gabbard y el mismo Kernberg, y el idealismo lingüístico (tal y como lo denomina Hacking en su libro "¿La construcción social de qué?" , del que también dice que es una banalización del romanticismo alemán) de los muchos seguidores de Lacan - al parecer, hay muchas interpretaciones del Maestro . 

Quizás el desinterés entre las nuevas generaciones de PIR y de MIR que menciona Piedad Ruiz-Castillo en su artículo, proceda de esta desconexión con la realidad y de la ausencia de consolidación empírica opuesta a la que es tan tangible en las publicaciones de Bateman, Fonagy y un largo etcétera. 

En la imagen Otto Kernberg.

miércoles, 29 de abril de 2009

ECT and BLPD - an unholy alliance? Read Peter Tyrer and you'll know.


Recordarán que en una entrada anterior hacía algún que otro comentario acerca del Tratamiento Electro-Convulsivo (TEC). No sé cuantos residentes - del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria o del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín - tendrán experiencia en la administración del mismo, o si hay alguna manera sistemática de adiestrarlos para que lo sepan administrar; sin embargo, se acaba de publicar un artículo en Academic Psychiatry sobre el impacto causado en los residentes al ver como se administra este tratamiento. Los resultados no son insólitos y es posible acceder a ellos aquí . Se trata de un artículo cortito, publicado por unos húngaros - uno de ellos está afiliado a la Universidad de Hong Kong: ¡exótico!.

La lógica siguiente tiene sus peligros: si el TEC es uno de los mejores tratamientos para los trastornos afectivos (la depresión) y si siguiendo a Peter Tyrer, el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es un subtipo de trastorno afectivo; entonces, ¿Uno de los mejores tratamientos para el TLP es el TEC? Tyrer no lo aclara, pero el debate entre él y Joel Paris en el último número de Personality and Mental Health (May 2009) contribuye a la resolución (¿?) de esta cuestión. La revista permite, por ahora, leer los artículos en PDF.

He leído el de Peter Tyrer e introduce un concepto nuevo: el de fluxitimia (¡!). En fin, ya había inventado el de cotimia ; así que otra palabra más no parece demasiado dañina.

TEC y TLP, una combinación ¿explosiva? para el fin de semana.

En la imagen: ¿Como ven las distintas disciplinas al paciente con TLP?
Disclaimer: I have used the image under the fair use principle - however, I am willing to remove it if there is any infringement of copyright laws.

jueves, 30 de octubre de 2008

From Borderline to Transgender


Leyendo la revista Evidence Based Mental Health, me encontré con su blog. La entrada es sobrecogedora: se trata de una chica con trastorno borderline de la personalidad que es llevada al servicio de urgencias de un hospital tras ingestión de etilenglicol. La paciente rehusa tomar tratamiento; razona que tiene un Testamento Vital en el que especifica que de atentar en contra de su vida no desea que se instituyan medidas terapéuticas para recuperarla. Los médicos de urgencias se ponen en contacto con los abogados del hospital, quienes aconsejan no intervenir. La paciente se muere. Entre sus antecedentes destaca su diagnóstico y los múlitples ingresos de la paciente en el hospital con historia de múltiples tentativas de suicidio...

Lo anterior nos podría ocurrir a cada uno de nosotros en una guardia. ¿Qué haríamos?

La respuesta podría ser la base de un artículo interesante en una revista o de una discusión interesante entre todos.

En otro orden de cosas, el NEJM acaba de publicar este artículo en el que establece que la terapia cognitiva combinada con Sertralina es mejor que la Sertralina o que la Terapia cognitiva única en niños y adolescentes con ansiedad. Lo remito por su actualidad y por el hecho de que ninguno de los niños atentó en contra de su vida.

Por último y como saben me he incorporado al grupo para establecer una guía de actuación en personas transgénero, tal y como la que aparece en la foto que ilustra esta entrada. El artículo "What many transgender activists don't want you to know" presenta una perspectiva diferente a la usual, que se puede cifrar en la siguiente frase: anima muliebris virili corpore inclusa. Si bien genera rechazo en la comunidad trasngénero, mereece la pena ser leído, entre otras razones porque tiene sustentación empírica, mientras que la narrativa de la esencia femenina no parece tenerla.