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domingo, 23 de enero de 2011

La mujer temblorosa - Autora: Siri Hustvedt.

Estoy leyendo "La mujer temblorosa" de Siri Hustvedt, que es la mujer de Paul Auster, nada menos, de veleidades Lacanianas, pero de prosa clara y tersa (la de Auster). El libro de Hustvedt es  de lectura obligada de rigor para psiquiatras, especialmente para aquellos de contorno reduccionista o neo-kraepeliniano (Klerman dixit - la página 4 del documento en PDF trae la tabla del Credo Neo-Kraepeliniano).

El libro vendría a ser la ¿primera? crónica del siglo XXI de una persona que escribe desde el autodiagnóstico de histeria (se diagnostica ella misma de trastorno de conversión en las primeras páginas).

La lectura es apasionante y más aún cuando cita la literatura científica más reciente. Me hizo pensar en lo que respondía Sydenham cuando los estudiantes de medicina le preguntaban qué debían de leer, Sydenham contestaba: Lean El Quijote. Algo de esto hay con el librito de Hustvedt.

No lean el DSM, lean "La mujer temblorosa".

En la imagen: Siri Hustvedt - imagen procedente de la Wikipedia.

martes, 30 de noviembre de 2010

¡Esta entrada está escrita sin ayuda de Google/PubMed y de memoria (Dedicada a Juan R Verona)

Sería interesante saber si los autores de blogs que proceden de un medio académico o médico-científico tienen la tendencia de especificar, de costumbre y a veces en exceso, la fuente bibliográfica o mediática o de la web, de dónde proceden algunas (o la mayoría) de las afirmaciones que se hacen. De hecho, algunos blogueros se agrupan bajo alguna que otra especificación para así justificar que lo escrito es riguroso (en ocasiones, pocas por cierto, he utilizado el etiquetado apropiado para designar un comentario sobre un artículo como riguroso o científico).

Después de algunos meses escribiendo entradas en esta bitácora, es posible darse cuenta de que el rigor puede llegar a paralizar la escritura de las mismas; comenzaron siendo un divertimento, para convertirse en algo necesariamente oneroso. Recuerdo una revista editada por un grupo de psiquiatras/psicoanalistas españoles con inclinaciones Lacanianas, a finales de la pasada década (la de los noventa). Si la memoria no me engaña ninguno de los artículos se acompañaba de bibliografía y si lo hacía, ésta era escasísima. Hacía pocos años que yo había llegado de Inglaterra y por lo tanto esta ausencia de referencias bibliográficas me llamó la atención.
Por una parte, desearía que me ocurriera lo de los lacanianos (pueden encontrar una reflexión que algunos compartimos - ¿todos, sotto voce? - aquí; se trata de un blog que descubrí recientemente y al que llegué gracias a otro de un (post)psiquiatra que además se formó en Las Palmas, en dónde he trabajado varias veces; se trata de un blog tan valioso como el anterior): me dedicaría a escribir, así sin más; no sería necesario apenarme o angustiarme por no poder encontrar una referencia bibliográfica en particular o por tener que exigirme el leer, a capite ad calcem, el artículo (los artículos) al (los) que hago referencia.

Pero por otra, recuerdo algo que leí hace algún tiempo en el excelente blog Mind Hacks acerca de porqué era maś fácil optar por un abordaje psicoanalítico, en un medio sin grandes recursos, que por tratar de hacer una psiquiatría/psicología clínica de rigor científico (pueden leer la entrada aquí - hay algo de lo de la medicina basada en la evidencia, que a veces, tal y como descubrí en uno de los blogs anteriores - vide supra -, es psiquiatría basada en la invidencia).

NB: en la imagen procedente de Wikipedia un cuadro de Tululo III en el que se refleja, a lo Raymond Tallis, la cadena de significantes; en otras palabras, la danza de los mismos, o el Lacan-can.


Y traigo lo anterior a colación porque escuché hace unos días en la revista Psychiatric Times un podcast sobre un artículo en el Journal of Clinical Psychiatry en el que se efectuó un metaanálisis del uso de antidepresivos en pacientes con trastorno bipolar durante un episodio depresivo. El resultado, de acuerdo con el psiquiatra que comentaba el artículo, era que los antidepresivos no eran superiores al placebo (lo que me trajo a la memoria el famoso estudio de Kirsch y colaboradores), pero al menos no provocaban viraje hacia un episodio maníaco.

El metaanálisis recogía los estudios efectuados sólo con ISRS, que yo sepa. Se me vinieron entonces a la memoria dos artículos publicados a finales de la década de los 80 y principios de los 90, por autores Daneses (¿Per Cragh Sorensen?), que parece que se han perdido en el olvido. En esencia, comparaban la Paroxetina (¿o el Citalopram?) con la clomipramina - además, la comparación se hacía en pacientes ingresados, no en pacientes seleccionados en consultas ambulatorias o a través de un proceso de selección en la prensa local (por ejemplo). El resultado era desalentador para los ISRS: la clomipramina era superior al placebo y a los ISRS; en otras palabras, en pacientes con depresión (¿severa?) e ingresados, los ISRS no eran eficaces.

De alguna manera, esto lo confirmó, indirectamente, Mark Zimmerman - otro de los psiquiatras anglo-americanos que suelo citar por sus contribuciones sui generis - en otro estudio que publicó hace unos años en el American Journal of Psychiatry. Como recordarán, Zimmerman concluía, empíricamente (siempre empíricamente - con ese reduccionismo y positivismo denostado por aquellos que se oponen a la medicina basada en la invidencia - NB: para una reflexión diferente del reduccionismo como estrategia de investigación, acudan a la introducción de este artículo diferente sobre la psicología evolucionista y el arte), que la población de pacientes "Reales" tenía poco que ver con la población de los pacientes incluidos en los estudios doble ciego, aleatorizados, etc. Es decir, no presentaban la severidad sintomática de los pacientes deprimidos que se pueden encontrar ingresados en una sala de psiquiatría.

Pero el hallazgo de Zimmerman acaba de ser aniquilado (famous last words!) por otro artículo - hot off the press - también en el Journal of Clinical Psychiatry, cuyos autores son alemanes, en el que se establece que los pacientes de los ensayos aleatorizados sí que son como los pacientes que se ven a diario en las consultas ambulatorias. Una lectura más sutil arroja una conclusión diferente: unos y otros no son desiguales, porque ninguno de ellos son comparables a la población de pacientes ingresados con depresión severa/grave (¿melancólica a lo Gordon Parker?).

Parafrasenado a un residente de psiquiatría muy despierto con el que trabajé muy a gusto (quien a su vez parafraseaba a otro psiquiatra venido de Cuba): "[nuestra profesión] No es fácil..."

That's all folks!

martes, 29 de junio de 2010

Psiquiatras: ¿médicos de tercera?

La especialidad de psiquiatría tiene graves problemas de imagen. Si no lo creen lean este blog, del grupo de blogs del BMJ, en el que una estudiante de medicina en su 5º año cuenta sus experiencias cuando expresó su deseo de entrar en la especialidad. No deja de ser curioso que caíga en el estereotipo y a los psiquiatras que ha conocido los describa como personas benévolas pero no muy asertivas.

De mi cosecha añado que en ocasiones los estudiantes de medicina mencionan la inseguridad, la incertidumbre, que experimentan a la hora de concebir los problemas de sus pacientes en términos de diagnóstico, tratamiento y pronóstico. Lo que ya los desconcierta completamente son las sesiones clínicas de psiquiatras con distintas perspectivas conceptuales; me cuentan que la impresión de que lo que han presenciado es un cuento, así, llanamente.

Esto me trae a la memoria la ocasión en la que un conocido psiquiatra local, pretendía abordar un problema complejo - el del estigma de la enfermedad mental - usando los principios de la ciencia post-normal (me pregunto si se había leído el artículo de Silvio Funtowicz y Jerome Ravetz), que a mi me suena a Paul Feyerabend pero sin la ironía del mismo (para una crítica afinada de las premisas de Ravetz, en la que llega a equiparar a la CP-N a la "Cargo cult science" de Feynman, ver este blog) . Es decir, otra pérdida de tiempo que lleva a que los pobres estudiantes de medicina (y los residentes de psiquiatría y de psicología de primer año) tiemblen...

También me trajo a la memoria un comentario reciente en el blog de Vaughan Bell acerca de por qué era tan difícil "hacer" medicina basada en pruebas y por qué los cantos de sirena más atractivos correspondían a la perspectiva psicodinámica (pueden encontrar el post del blog de Mind Hacks aquí).

Por ahora, la perspectiva más atractiva - en el sentido de análisis conceptual y epistemológico acerca de nuestro trabajo - la cifra, ni que decir tiene, Nassir Ghaemi en su legendaria editorial en el British Journal of Psychiatry; le sigue de cerca David Healy en un artículo del que escribí, de refilón, en un blog anterior. Pero ¿De qué manera son esos análisis atractativos para el estudiante de medicina?

NB: en la foto la imagen de Richard Feynman - obtenida de la Wikipedia via Wikicommons. La foto tiene una historia interesante y vale la pena ir a la Wikipedia para leerla.

sábado, 9 de mayo de 2009

Filling voids with empty words...


Los que leen este blog  o los correos electrónicos ya se habrán dado cuenta de que tengo en mente no sólo lo que voy encontrando a lo largo que interacciono con mis pacientes y con la literatura psiquiátrica/psicológica/neurocientífica (y la Web 2.0 ) sino que además también tengo en mente a los residentes de psicología y de psiquiatría que hacen guardias conmigo y con los que mantengo una relación que yo creo cordial y amigable. Añadir que el blog, comenzó como una serie de correos electrónicos que enviaba (y envío) a un grupo de MIR/PIRes y que de ahí pasé a que los mismos aparecieran en el blog, con algunas modificaciones. 

En otras palabras, mi público, si alguna vez he tenido alguno, está constituido por brillantes "wannabes" de la psiquiatría y la psicología (algunos/as aspiran a ser Kraepelin, Nancy Andreasen, y ¿por qué no? Sigmund Scholomo Freud). De lo que se trata, entonces, es de trasmitir algo útil y a la vez interesante y de esperar de ellos/as que no se sientan objeto de descargues paternalistas y toca-pelotas (lo que a veces es inevitable). Uno de los temas recurrentes en su formación, es la tensión constante entre distintas perspectivas dentro de la psiquiatría y la psicología. Me refiero a escuelas del pensamiento divergentes y de las que es difícil hacer una síntesis satisfactoria. Algo de esto es posible encontrarlo en las líneas que siguen.

Llevo mencionando, en AS anteriores, una cena a la que asistí con otros psiquiatras. Uno de ellos, algo achaparrado, como un personaje secundario de un cómic de Astérix
, comentó, entre otras cosas, que uno de las razones por las que se había cuestionado la utilidad del psicoanálisis era porque al saberse tan poco de la persona consciente, del fenómeno de la consciencia, no tenía demasiado tiempo para estudiar el inconsciente.  Desde ahí, la conversación derivó hacia la penetración del psicoanálisis Lacaniano en España y en Canarias y de unas jornadas que se iban a celebrar en un futuro próximo; otro psiquiatra, el que se parece al abuelo de Heidi (en su versión animé ) - de acuerdo con la versión de una de las MIR -, expresó su preocupación ante el texto del folleto que publicitaba las jornadas por su discurso anti-médico - ¿anti-psiquiátrico? - en el que se criticaba a la psiquiatría convencional y a la "modificación de la conducta". 

La lectura del libelo anterior me hizo pensar en Todd Dufresne y en el "foreword" de su libro Tales from the Freudian Crypt  escrito por Mikkel Borch-Jacobsen (no he traducido foreword como prefacio, ya que éste, está escrito por el mismo Dufresne). De acuerdo con Borch-Jacobsen, "Dufresne lee a Freud como ninguno, capaz de entender en todo su profundidad que el psicoanálisis es fundamentalmente inmune a las críticas, porque nunca estuvo relacionado con la realidad".  El texto del folleto de antes padece de esa falta de realidad, lo que lo hace vacío de contenido y lleno de palabras huecas.

Es notable que me halla encontrado con este texto, justo cuando me preguntaba hace poco acerca de la contribución de personas como Bateman, Fonagy y Gabbard (desde una perspectiva psicoanalítica abierta y pluridisciplinar) a la psiquiatría y, por ejemplo, al tratamiento de pacientes con Trastorno Límite de la Personalidad. Cabe preguntarse de qué manera puede la irrealidad lacaniana ayudar y asistir a estos/as pacientes.

En la imagen: subida al Museo Freud en Berggasse 19, Viena.