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sábado, 27 de febrero de 2010

[Not so] Ligth reading for the rest of the weekend.

En primer lugar, un chiste culto que leí en Reddit-Science hace unos días: Einstein, Newton y Pascal deciden jugar al escondite. Einstein es el que se queda, cierra los ojos y cuenta hasta diez, entonces los abre. Pascal no está por ninguna parte. Newton está justo enfrente de Einstein con un trozo de tiza en la mano. Está sentado sobre una caja dibujada en el suelo, de un metro de lado. Einstein le dice entonces a Newton: "Newton, eres ... terrible, ya te encontré". Newton le contesta: "No, no, Einy. Has encontrado a un Newton por metro cuadrado. ¡Has encontrado a Pascal!".


Acabo de leer el blog de Vaughan Bell (añadir, como se dice en inglés: unarguably one of the best blogs about mind, brain and cognate matters) y me quedé un poco perplejo al leer, en la sección Spike Activity correspondiente al 26 de Febrero, la opinión que tiene de un reciente artículo en la revista The New Yorker con el título Head Case. Los reproches que le hace al artículo parecen injustificados, tanto el de ser superficial como el de nutrirse sólo de algunos libros acerca del tema.

Se trata de un artículo sin duda largo, pero muy bien escrito; el estilo es claro y las fuentes de información, en contra de lo argumentado por Vaughan Bell, son relativamente recientes y más que apropiadas (Citar a Jerome Wakefield y a Allan Horwitz no me parece nada superficial, especialmente cuando la contribución de Wakefield a la definición de enfermedad mental ha sido una de las menos denostadas - quizás por su perspectiva evolucionista). Tampoco creo que se pueda de calificar de superficial a Irving Kirsch y a su artículo reciente en la revista JAMA (2009); ni tampoco el mencionar el estudio STAR*D.

El artículo de Menand es una enumeración bien pensada acerca de los problemas que afligen a la psiquiatría como disciplina médica que se nutre de diversas fuentes: la nosologomanía (de la que pueden leer aquí y aquí, respectivamente por Van Praag y el Renacentista Nassir Ghaemi) inherente a los sistemas de clasificación; las torpezas en la elaboración de los sistemas de clasificación (del que pueden leer algo aquí); la intervención creciente (en forma de "Ghostwriting" - del que han escrito Danny Carlat y David Healy) y expansiva de las grandes compañías farmacéuticas y el fenómeno de "Disease mongering" à la Ray Monihan; y un etcétera bastante largo. En fin, no sé si el español de Vaughan Bell es lo suficientemente fluido para entender lo que he escrito, pero lo rogaría que reconsiderara su opinión y que se releyera el artículo: ni es tan malo ni tan superficial y es una buena puesta al día de las vicisitudes de la disciplina... (reconozco que soy de un narcisismo tremendo al asumir que Bell me va a leer).

Pero mi sorpresa este fin de semana no acaba con la quizás apresurada descripción de Vaughan Bell; Lizardo, el autor del otro blog que leo (y disfruto - otro bloguero Renacentista, como Ghaemi) y recomiendo a los residentes de psiquiatría con los que trabajo, me alertó acerca de una reciente editorial del áureo Germán Berrios en la página Psicoevidencias. Da la impresión de que la traducción del texto de Berrios ha sido efectuada por un programa de traducción, ya que es abominable. Para empezar, se comete un error de bulto cuando confunden una frase esencial al comienzo de la editorial, con el título: On evidence-based medicine. Como verán, Berrios empieza escribiendo: "EBM is a theme which has exercised me for years." La traducción española es como sigue: "La MBE es un área en la que he trabajado durante años." En esta ocasión, el término "exercised" quiere decir irritación, enfado, y la traducción correcta sería: "La MBE es un tema que me ha irritado desde hace años." La diferencia es clara; este tipo de errores son, como ya dije, ominosos y no auguran nada bueno del resto.

Obviamente no se puede juzgar el resto de la editorial (diatriba, filípica, catilinaria...) en base a una mala traducción. Hace un tiempo, en un post anterior en N de K, mencioné como era posible distinguir a un Berrios más ¿joven? (Berrios 1) cuyo abordaje a la materia psiquiátrica estaba en el entorno del erklären; mientras que en tiempos más cercanos, era posible un Berrios 2, en el que predominaba el verstehen. La editorial actual es una invectiva, más o menos justificada, en contra
de la MBE (o de la PBE) escrita por Berrios 2.

Una de las ¿sensaciones? impresiones que experimento cuando leo a Berrios (no así cuando lo he escuchado en vivo en alguna conferencia) es
que trata de ocupar un lugar más allá del weltanschauung, de la cosmovisión, habitual; es como si quisiera estar en una atalaya epistemológica desde la que la perspectiva que se divisa es única y cierta - y esto es precisamente lo que hace en esta editorial. La frase acerca de la "identificación [...] con las demandas de una economía neo-capitalista que precisa nuevos mercados y crear nuevas necesidades consumistas..." podría concebirse como palabrería de intelectual encerrado en su torre de marfil cantabrigense.

Supongo que Berrios 2 es impermeable a uno de los últimos libros de Ghaemi, que tengo sobre mi mesa y que se titula:
A clinician's guide to statistics and epidemiology in mental health. Los capítulos sobre MBE y meta-análisis son, ciertamente, mucho más ponderados y documentados que la arenga de Berrios 2.

En la imagen, el Dr. David Sackett, helado tras leer la editorial de Berrios - Image used under the auspices of the fair use agreement.

lunes, 28 de septiembre de 2009

From Cryptonomicon to Anti-psychiatry: some fashionable nonsense.

Aún es posible recordar el escándalo Sokal, como la cima, o la culminación de lo que se llamó las "Science Wars". Al poco tiempo del escándalo (1996/7) compré la novela de Neal Stephenson Cryptonomicon, que ha sido traducida al español.

En la novela uno de los personajes, Randy Lawrence Waterhouse, se compara con un enano, aclara que no se trata de un enano "endocrinológico" si no un enano de Tolkien. Éstos, los esforzados enanos de la Tierra Media, trabajaban en minas oscuras y fabricaron los Anillos de Poder (algo así como la Bomba H de la Tierra Media); mientras que los decadentes Elfos, languidecían e iban extinguiéndose en sus palacios de cristal.

La comparación se efectuaba porque los enanos representaban al mundo de la(s) ciencia(s) y de la interacción, de lo práctico y empírico, mientras que los Elfos vendrían a ser los académicos, contemplativos, en sus torres de marfil, de los que el resto del mundo, "do not give a shit" (Cryptonomicon, page 93, con algunas modificaciones) .

Algo de lo anterior comentó el filósofo Dan Dennett una vez, atribuyéndolo a E. O. Wilson: "Scientists, being held responsible
for what they say, have not found postmodernism useful."

Como ha dicho varias veces Berrios, la medicina (y por tanto la psiquiatría) no es una disciplina contemplativa; más al contrario, se trata de un actividad que modifica e interactúa (de paso, el artículo sobre la historia conceptual de las clasificaciones es de lo más lúcido que ha escrito Berrios).

A principio de la década de los sesenta, y tal y como describe el mismo Berrios en otro artículo, un grupo de sociólogos, filósofos, antropólogos sociales, descubrieron que la psiquiatría era el lugar ideal para probar sus propias teorías (notablemente, Jan Goldstein, en su magnífico libro sobre la psiquiatría francesa, llega a similares/idénticas conclusiones en su introducción).

De esta manera, y con la contribución de filósofos como Foucault o sociólogos como Robert Castel, se inicia el movimiento anti-psiquiátrico en Francia. Desde entonces, dos mitos fundacionales de la psiquiatría moderna fueron destrozados: Pinel ya no liberaba a los locos de sus cadenas y la psiquiatría tampoco fue responsable de que se dejara de quemar brujas.

Pero, ¿en realidad la narrativa de Foucault o de Castel, es más válida que la de los historiadores "convencionales" - Whig - de la psiquiatría? ¿No es acaso su narrativa tan válida como la de los otros?

Así Pinel viene a convertirse en una especie de Gato de Schrödinger que permanece en dos estados hasta que se colapsa la función de onda del sistema Pinel liberador/Pinel mitológico - aunque para ponerme más a tono con el espíritu del blog, podría hablarse de un Suicidio Cuántico (una variante del experimento de Schrödinger), lo que es todavía más atrayente (o repelente, según las circunstancias).

Y la conclusión anterior, en dónde se invoca a la Mecánica Cuántica, tiene su razón de ser. Al fin y al cabo, el artículo de Sokal era: Transgressing the boundaries: Towards a transgresive hermeneutics of Quantum Gravity. Lo que pone fin a este post en el que - lúdicamente - se ha repasado la inutilidad de revisar el origen de la psiquiatría moderna en vista de la narrativa postmoderna, con una alusión - directa y conspicua - al Escándalo Sokal.

¿Vivimos entonces una "Science Wars" continua en la psiquiatría en donde cualquier modelo vale?¿El dictum: anything goes, de Cole Porter y Feyerabend es el epítome de nuestro trabajo?

Nota: el famoso "Gato en la Caja" - por gentileza de Schrödinger y Wikipedia en español.

martes, 8 de septiembre de 2009

Just so stories...

Los comentarios que siguen son sólo comentarios, como ya se sabe. En un blog diletante poco se puede esperar, excepto comentarios e impresiones sin rigor metodológico - sigo así un precepto que probablemente se ponga en vogue: el de especificar desde el principio qué es o qué no es lo que se pretende; un disclaimer a lo anglosajón, vamos.


Just so stories...

Hace unos días me "regalaron" el libro En el mundo paranoide de Ediciones Aula Médica. He entrecomillado la palabra 'regalaron' para ponerme a tono con el primer capítulo del libro, escrito por Germán Berrios y con el título Anhelo de una historia adecuada sobre la paranoia. En las tres primeras páginas hay nada menos que 18 palabras entrecomilladas.

Este exceso aparentemente innecesario me recordó un libro de un filósofo australiano, D.C. Stove, que se publicó hace tiempo en español (Tecnos, 1995) con el título de Popper y después. Cuatro irracionalistas contemporáneos (la sinopsis del libro, en inglés, accesible en la Wikipedia, es magistral).

De acuerdo con Stove, Popper introduce la técnica de la neutralización de las palabras-de-éxito. Stove propone que hay palabras que cognitivamente implican éxito o logro, como por ejemplo: conocimiento, descubrimiento, hechos, verificar, verdad y prueba, entre otras.

Añade que los filósofos no pueden prescindir de ellas, pero que si se utiliza el entrecomillado, se altera todo: la frase 'Galileo descubrió X' tiene un significado completamente diferente de 'Galileo "descubrió" X'.

El elemento conferido por la ambigüedad es esencial, consideren - siguiendo los ejemplos de Stove - un cartel en una pescadería en el que estuviera escrito 'Pescado "fresco"'.

Este artificio también puede ser utilizado con palabras y términos que supongan un fracaso cognitivo, como: error, falso, refutar, etc. La frase 'Una teoría "refutada"' no es lo mismo que 'Una teoría refutada'.

Es interesante ver como Berrios, en el capítulo mencionado, usa ese lenguaje de logro, de éxito, y al mismo tiempo lo neutraliza. Stove calificaba a Popper y a sus epigonos, Lakatos, Kuhn y Feyerabend de filósofos irracionalistas - es posible así, extender el calificativo a la narrativa de Berrios.

En esencia, la reflexión/comentario que me hago y que sigue es la/el siguiente: Germán Berrios ha experimentado un cambio gradual de cosmovisión (en tanto que el término es más amplio y rico que epistemología); ha pasado de una cosmovisión fuertemente impregnada de realismo científico (llamémosla Berrios 1) a una menos convencional y postmoderna en donde lo que predomina es una suerte de constructivismo epistemológico moderado y con reservas (que se puede abreviar con el nombre de Berrios 2).

¿Por qué tiene esto importancia para mi? Porque en principio me alineo con la epistemología realista del Berrios 1 y tengo graves prevenciones con respecto a Berrios 2. Si como Berrios ha manifestado varias veces la raison d'être de la profesión - la psiquiatría y los psiquiatras - son los pacientes que sufren y que piden ayuda, me parece de gran pobreza el ofrecerles afirmaciones como esta:

  • "[...] la investigación empírica por sí sola no resuelve todos los problemas, el estado actual de las cosas no es mucho mejor de lo que fue en los primeros siglos, y cualquier plan para mejorarlo tendría que basarse en el firme conocimiento histórico para determinar donde fueron mal las cosas" (Tratado de Psiquiatría. Capítulo 5. Etiología en psiquiatría. pág. 116, columna 2).

Y más, cuando en 1994 alertaba en un artículo acerca de la metodología de la historia de la psiquiatría de lo siguiente:

  • "The history of psychiatry is ailing from ’migrant worker-disease’.Philosophers, sociologists, social anthropologists, professional historians and others have discovered that psychiatry is the ideal testing ground for their pet theories. Just like the atomic scientists of old, the new-age ones hit and run, leaving much conceptual fall-out behind. They rarely stop to ask what might happen to patients and psychiatric services alike if, through some crevice in the soil, the fall-out feeds some proverbial political monster who (as it happened in Italy not long ago) decides to implement their views? [...] Clinicians do not want historical voyeurs or subjects who use their writings to act out their hang-ups: the mentally-ill deserve better than this".

Mencioné más arribas que no trato de escribir un riguroso artículo crítico - se trata de impresiones, quizás sesgadas; sin embargo, no puedo dejar de pensar que mucho de lo que pasa por erudición, hoy en día, se basa en especulaciones, como las que hago aquí, adornadas de alguna que otra referencia bibliográfica sugerente.

En esta línea, me apena el relativismo, el perspectivismo, de Berrios puesto que creo que justifica, sin proponérselo, mucha "narrativa" sin rigor.



NB:
  1. En cuanto a lo del "regalo" del principio, he de confesar que el libro fue un "obsequio" no solicitado de una conocida compañía farmacéutica.
  2. En lo concerniente al título del post: Just so stories... leer aquí.